L. O.
Con la ya tradicional Muestra final del Taller de Alumnos de Artes Escénicas y Discapacidad (Método Psico Ballet Maite León) se cerrará una semana de experiencias compartidas, de barreras superadas y de belleza hecha danza que el público podrá disfrutar el próximo hoy a las 20.30 horas en el Teatro Alhambra. Dirigidos por Gabriela Martín León, los 19 alumnos que asisten al Taller pondrán en escena una emocionante prueba de las posibilidades didácticas y de integración que tiene la danza enfocada a las personas con discapacidad.
El Taller Trayectorias, Experiencias escénicas y Discapacidad está dirigido a profesores de enseñanza primaria y secundaria, así como responsables de talleres y colegios de educación especial; alumnos de conservatorios y escuelas de danza, música, talleres o institutos de teatro; estudiantes universitarios de Ciencias de la Educación y Psicopedagogía, profesionales y estudiantes de psicología, pedagogía, educación física y psicomotricidad, así como alumnos provenientes de otros campos interdisciplinares de las artes escénicas (luminotecnia, escenografía, coreografía, etc.). El Taller propuesto por la Fundación Psico Ballet Maite León se incluye en la 40 edición de los Cursos Manuel de Falla.
La jornada de Extensión continúa, a las 21.30 horas en la Real Chancillería, con una sugerente propuesta: recorrer los extraños laberintos del amor de manos de la formación Opera Omnia. Dirigidos por Rodrigo Guerrero, estos nueve músicos y cinco cantantes presentan un repertorio inusual centrado en los cancioneros polifónicos en la época de la expulsión de los moriscos, uno de los ejes temáticos de esta edición del Festival de Granada. Los cancioneros españoles de principios del siglo XVII tratan temas literarios tradicionales, como la divinización de la dama y su dureza y frialdad con el amante. Sin embargo, nuevos temas se añaden a esa tradición: una nueva sensibilidad hacia la lírica popular, que se plasma en el llamado "nuevo romancero", y una visión más negativa del amor y del mundo. Todo ello redunda finalmente en la música que, para tocar estos temas, abandona el discurrir sosegado y sereno de los cancioneros renacentistas y se adentra en ritmos populares incisivos.
El programa comienza presentando los inicios del amor, situados simbólicamente en la primavera. Continúa con la exaltación de la dama y con los alegres juegos amorosos para desembocar en el tratamiento menos amable de los celos, la desesperación y el desengaño. Todo ello conduce, finalmente, a la burla y desmitificación por parte del amante. "Se trata de un camino, más bien de un laberinto extraño, que la poesía y la música del siglo XVII recorrerán una y otra vez", según explican los componentes de esta atípico conjunto.