BELÉN LEZAMA
La Gruberova, los Lexus, los aperitivos con productos de calidad de Granada en la fiesta de Los Mártires, el aire acariciante de la noche de verano, Mozart, el cielo del Carlos V... Todo contribuyó a depositarnos suavemente en los agradables brazos de esta cincuenta y ocho edición del Festival Internacional de Música y Danza que anoche se puso en marcha como suele. Es decir, con la reunión previa al primer concierto en el carmen de Los Mártires, con la novedad, este año, de hacerla en los jardines de la parte baja. Una acertada decisión que permitió a los invitados disfrutar de mejores vistas del fantástico anochecer sobre la ciudad de Granada. Si cabe.
Y como suele suceder también, Enrique Gámez, director del Festival, dedicó esta primera toma de contacto social a dar la bienvenida a los asistentes que, un año, más, iban a llenar hasta la bandera el aforo del Palacio de Carlos V unos minutos más tarde. Es una noche que pocos se pierden si pueden evitarlo. Junto a Enrique, la consejera de Cultura, Rosa Torres, y algunos cargos significativos del ramo. Como el director del INAEM, Félix Palomares, la presidenta de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Soledad López, o la directora de Industrias Culturales, Ana Navarro. Para abrir boca, la exhibición de automóviles Lexus que la firma ha puesto a disposición del Festival y que flanqueaban las puertas del carmen. Impresionante.
Y una vez abierta, la boca digo, resultó difícil cerrarla mientras la gran Edita Gruberova acometía tamaño programa compuesto por obras de Mozart, Shubert, Dvorak y Strauss. Lacárcel, que sabe mucho de estas cosas, me había dicho momentos antes que la Gruberova es la mejor Reina de Noche –´La Flauta Mágica´– que él había visto. Puedo imaginarlo. Fue una apertura brillante que el público aplaudió divinamente.
Por los palcos, el alcalde Torres Hurtado, el concejal de Cultura, Juan García Montero, el subdelegado del Gobierno, Antonio Cruz, el rector Lodeiro y Paco Sánchez Montes y un sinfín de caras conocidas, como Manolo Pezzi, Ernesto Páramo, María Escudero, el presidente de la compañía Montblanc, H. Wiese, que se ha traído de Suiza a media empresa, y hasta Molinero, compañero y crítico de música que celebra este año su cincuenta Festival. En fin. Hemos comenzado con todos los honores. Y lo que viene, amenaza bueno. Que lo disfruten.