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HEMEROTECA » |
DANI R. MOYA Puede sonar a tópico, reconocía ayer la bailaora María Pagés, pero aunque muy probablemente tenga razón en lo recurrente de la expresión, pocas cosas hay en el mundo con tanta magia como la conjunción de la luna, una luna casi llena que hoy lucirá en el cielo granadino, y los jardines del Generalife. Si a eso le sumamos el arte de esta sevillana sobre el escenario, todo se completa.
María Pagés ya estuvo anoche comprobando ´in situ´, durante el montaje, cómo brillará la luna sobre el Generalife esta noche, "llevo días preguntándome cómo estará para la representación", aseguraba ayer. Hoy presenta su espectáculo ´Autorretrato´, dentro del Festival de Música y Danza y patrocinado por Puleva.
Pero a ella, según reconoció ayer en un encuentro con los medios de comunicación en el hotel Alhambra Palace, no le termina de gustar la palabra espectáculo, "porque a veces puede llevar unas connotaciones equivocadas y esto es algo tan mío que no me reconozco con lo ´espectacular´, es algo íntimo que sale de una necesidad".
En ese sentido, mejor sería hablar de un recorrido que es por ella misma, por su modo de ver la vida como mujer y como artista.
Mikhail Baryshnikov la invitó a a bailar en el Baryshnikov Arts Center de Nueva York pero le pidió algo muy concreto. "Quiero que vengas a a bailar pero que seas tú misma, María, que hagas algo que a ti defina como mujer y como bailaora", aseguró ayer la artista que le dijo entonces ese mito vivo de la danza contemporánea. Y María captó enseguida que lo que le pedían era un autorretrato. La confluencia entre lo que Baryshnikov quería y lo que María deseaba expresar en ese momento de su carrera fue total.
"Tenía en ese momento esa necesidad concreta, igual que cuando hicimos en su momento ´Canciones antes de una guerra´, era una necesidad social, general, ahora era esto, más personal". Pagés reconoció ayer que con ´Autobiografía´ "disfruto mucho", entre otras cosas porque "me he rodeado de muy buena gente, con buenos compositores y personas que me entienden y me animan".
Cada vez que lleva a la escena este montaje termina emocionándose, sobre todo con ´Las nanas de la cebolla´, "que cada vez que la canta Ismael de la Rosa se me pone la carne de gallina". Esta pieza es la única que Pagés ha retomado de espectáculos anteriores. Pero no sólo la emoción está presente entre los que se suben al escenario.
También la risa, porque "nos reímos muchísimo, sobre todo con los tanguillos, un momento en el que conseguimos relajar la tensión".
La luz, explicó ayer la bailaora, es un elemento fundamental del montaje. "Yo siempre he asociado la idea del autorretrato a los pintores, así que toda la luz está muy relacionada con la pintura, las tonalidades que empleamos". En este sentido, cuando comenzó a fraguar el proyecto, Pagés sintió la necesidad "de aprender a conocerme, más aún en este momento de mi vida, de pararme y de acercarme más al espejo para ver con claridad, observarme y analizarme detenidamente y todo ello traducirlo en un movimiento, en una atmósfera, en una situación escénica", explicó. "En realidad estaba intentando seguir el proceso que siguen los pintores cuando dibujan o pintan su autorretrato.
Estrenado en mayo de 2008 en el Tokyo International Forum y presentado en España dentro de la pasada Bienal de Sevilla, este montaje ha obtenido en su todavía breve recorrido el aplauso entusiasta del público y los mayores reconocimientos que una obra flamenca puede lograr. Se suman e este año de éxitos para la Compañía, creada en 1990, sus llenos en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, con el espectáculo ´Sevilla´.
Y entre lo mucho personal que tiene, si se permite la definición, están las experiencias vitales de Pagés en los últimos cuatro años, tan duras como la muerte de su marido y colaborador artístico, José María Sánchez. "Los bailes son como la vida, van cambiando. Ahora no bailo igual que hace cuatro años, porque mi vida ha cambiado, así que mi baile también, porque el baile es el resultado de la experiencia", aseguró ayer Pagés.
En ´Autorretrato´ hay textos de poetas como Antonio Machado, García Lorca, Miguel Hernández o el escritor portugués José Saramago. Y es que la poesía, para Pagés, "está muy presente".
"Son poemas –explicó la bailaora– que de alguna manera me han tocado, me han inspirado y ayudado a bailar, me han dado ese impulso que a veces se necesita para explicar algo y que completan el movimiento".
Los espectadores que se acerquen esta noche al teatro de los jardines del Generalife, con la luna casi inmensa sobre los cipreses, van a encontrarse con María Pagés tal y como es, una bailaora con brazos infinitos, que ya sabe mirarse en el espejo "como si de un juego se tratara", pero "sin olvidar la letra sabia de la Soleá: El espejo en que te miras / te dirá como tu eres, / pero nunca te dirá / los pensamientos que tú tienes".
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