JORGE CÓRDOVA MOYA
Debussy y Ravel quizá sean dos de los compositores franceses más programados en Granada. Sus vínculos con España y Andalucía son tan fuertes que no hay orquesta o intérprete que resista la tentación de ofrecérnoslos año tras año. ¿Tiene que ser así, sobre todo cuando hace dos ediciones se le dedicaba un festival entero a las relaciones musicales franco-españolas? No obstante, estando la LSO de por medio, hay platos que uno es capaz de tragarse por más que se repitan, y si se aderezan además con el estreno español de Yuja Wang, la joven pianista china, la mesa está bien servida. Mientras tanto, Wang acaba de sacar con enorme éxito de la crítica su primer cedé y esta siendo vista por millones a través de Internet con la Orquesta Youtube bajo la dirección del mismísimo Tilson Thomas, quien opina que ésta dará mucho de qué hablar.
Empezó el concierto con ‘Images’ de Debussy con el orden alterado por indicaciones del director estadounidense dejando el tríptico ‘Iberia’ para el final; la nota agregada al programa de mano seguro que agregaría confusión a algunos. Encima las mejores intenciones de Tilson Thomas quedaron inasibles, no tanto por la calidad sonora de la LSO sino por la opción interpretativa del director que extremó el impresionismo de la obra dejándola ora velada ora colorista transitando con un rumbo tan aleatorio como indefinido.
‘Rhapsodie espagnole’ de Ravel tampoco le quedó muy definida a Thomas, aunque por lo menos hizo honor a su nombre: rapsódica. El resto del concierto presentó mayor interés. Primero, gracias a Yuja Wang, que demostró el porqué a ella no le viene mal el cliché crítico “formidable técnica al servicio de la expresión interior”. Wang no antepone el virtuosismo y la exhibición al contenido de la música que interpreta.
Su lectura se alejó de cualquier acentuación estrambótica quedándole límpida, sentida y sobria. La LSO y Thomas la secundaron formidablemente. Terminó el concierto con el magnífico ‘Chôros nº 10 para coro y orquesta’ del brasileño Héitor Villa-Lobos, dirigido con gran pulsación rítmica, frescura tímbrica y sobre todo articulación de voces corales e instrumentales. Los coros granadinos estuvieron a la altura de lo requerido y participaron del festín musical del brasileño con grandeza y entereza