L.D. / D.M.
El pasado 25 de julio, Luis Beltrán Larrosa Conde, un uruguayo de 56 años residente en Tenerife, trabajaba ‘sin contrato’ en el local Talk of the Town, en Playa Paraíso, en el municipio tinerfeño de Adeje. “Al sobrevenirle un mareo, posiblemente un preinfarto, cayó desplomado al suelo. En ese momento, un testigo vio cómo el dueño arrastraba el cuerpo aún con vida de Beltrán para depositarlo en plena vía pública, exponiéndolo al sol radiante y al calor extremo. El hombre falleció tres horas después en el hospital”.
Esta denuncia forma parte de una carta enviada cinco días después, el 30 de julio, al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, por Gustavo Alejandro Vázquez García, que como otros miembros de esta comunidad sudamericana en Tenerife han querido expresar su más absoluta indignación y repulsa por lo ocurrido. La Opinión ha tenido acceso a la carta y a la denuncia presentada por los familiares del fallecido ante la Guardia Civil de Adeje sobre unos hechos que se han conocido ahora, 18 días después.
En ellas se detalla que el responsable del local, Jose Luis Antonio E.B., no sólo “denegó la asistencia urgente médica” a Luis Beltrán, sino que, además, pidió al testigo que “lo ayudase a sacar el cuerpo a la calle”. El empresario justificó su actitud alegando que “era un sin papeles”. Después de que el trabajador fuera abandonado en plena calle, fue finalmente solicitada la asistencia de una ambulancia del 112. Los servicios de urgencia y médicos del centro hospitalario donde fue trasladado intentaron reanimarlo sin éxito. Su muerte fue confirmada unas tres horas después.
“Creemos que es un caso muy grave, un atentado a los derechos humanos más elementales”, explicó el hijo de la víctima, Pablo Larrosa, que pidió protección para el testigo y para su familia. La supuesta actitud del dueño del local, identificado como un “ex policía”, contrasta con la del testigo. Se trata del colombiano Mario Bedoya González, de 47 años, que, tal y como se recoge en la carta al presidente de Uruguay y en la denuncia, se negó a ayudar al propietario a mover el cuerpo, lo conminó a que llamara al 112 e incluso tomó fotografías con su móvil para tener pruebas. Pero hay más: Bedoya hizo el boca a boca a Luis Beltrán y otras maniobras de reanimación hasta que llegó la ambulancia.
“El propietario se negó a llamar a nadie y hasta que el cuerpo no estuvo en la calle no se notificó a los servicios de urgencia para que acudieran al lugar”, subraya la carta. Luis Beltrán había elegido Tenerife hace cinco años para emprender una nueva vida. Vino con su mujer, Eva Rosa Rodríguez Mena, y con su hijo Pablo. Anomalías. El texto de las denuncias añade más aspectos significativos: “El médico que lo atendió se negó a firmar el acta de defunción por muerte natural y se pidió intervención de la justicia, trasladando el cuerpo ya sin vida al Instituto Anatómico Forense para realizarle la autopsia.
Más allá de la muerte por parada cardiorrespiratoria, se detectaron una serie de anomalías, posiblemente causadas al ser arrastrado en peso un cuerpo que pesaba 96 kilos. Las declaraciones del testigo y fotos están siendo claves para la investigación y para determinar que a Beltrán no le sobrevino el infarto en la vía pública, como pretendió simular el propietario”. La Guardia Civil ha abierto una investigación, ya que el lugar en el que se produjo la muerte es demarcación de este Cuerpo.