EFE
Según ha indicado José Bono en unas declaraciones a Catalunya Ràdio recogidas por Efe, como ministro de Defensa que fue poco después del accidente del avión del ejército español que se estrelló el 26 de mayo de 2003 en Trebisonda (Turquía) y que provocó el fallecimiento de 62 militares, tuvo la ocasión de conocer muchas cuestiones relacionadas con el siniestro.
Ha precisado en este punto que se decía "que la identificación de los cadáveres era imposible porque no había muestras de ADN", lo cual, ha corregido, "era mentira, puesto sí que había (muestras), y se acreditó la falsedad, la mala forma en como se hizo, y ahora se celebra el juicio", ha añadido.
Sobre si estaría dispuesto a declarar lo que sabe sobre el caso, Bono ha afirmado: "Claro que sí, como ya hice cuando me llamaron por el tema de la contratación del avión".
El presidente del Congreso ha explicado que "el primer problema" que tuvo que abordar como ministro de Defensa fue precisamente el del Yak-42.
"A mi me llegaron a decir que fuese con cuidado con las familias porque lo que querían era dinero", ha revelado, y también que "los viajes de los militares no eran viajes de novios a Cancún, y esto dicho por el jefe del Ejército".
Al parecer, ha añadido, "les habían entregado los cadáveres sin permitirles abrir las cajas, los habían entregado mal, con una identificación en la que las prisas y el deseo de cumplir un protocolo eran más importantes que la verdad".
En consecuencia, ha recalcado José Bono, "no sé si hubo mala fe, pero sí que hubo prisas".