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HEMEROTECA » |
LA OPINIÓN. - Últimamente veo con agrado que impulsa usted un movimiento social a favor de mantener vivo y con mejor salud al Granada CF. Me parece loable, yo firmé en su manifiesto ¿Por qué no se movilizan igual los granadinos para que terminen la conexión con autovía a Motril? ¿Por qué no se movilizan para evitar que sigamos siendo los últimos en casi todo los datos buenos y los primeros en casi todos los datos malos? ¿No hay cosas más importantes que el fútbol para hacer manifiestos?
- Claro que hay cosas más importantes para hacer manifiestos pero no puedo profesionalizarme en promocionarlos. Estas cosas nacen de una manera espontánea y sin que uno se haga ese tipo de preguntas. De otra manera, nunca saldrían adelante. Me es imposible redactar un manifiesto sobre todas las causas que me parecen justas. Si lo hiciera pensarían que estoy loco.
- Hola Fernando, creo que son muy interesantes las cosas que cuentas los lunes, pero echo de menos que con la buena escritura que tienes no escribas más cosas sobre los partidos. ¿Estarías de acuerdo con que cualquier otro equipo de Granada que no fuera el Granada CF jugara en Primera o Segunda si le lo gana deportivamente? Espero disfrutar leyendo más cosas tuyas relacionadas únicamente con el fútbol.
- No es cuestión de estar o no de acuerdo. Si otro equipo de Granada ascendiera en un campo de fútbol a Segunda o a Primera División, tendría que soportarlo. No me gustaría, eso es evidente, pero no habría más remedio que aceptarlo. Lo que no se puede tolerar es que un equipo de Granada, de Murcia o de cualquier otra parte ascienda pagando por una plaza. Eso es una verguenza que, por desgracia, ha puesto a Granada en boca de quienes defienden la limpieza y los valores del deporte. Si el caso que mencionas se produjera, yo seguiría siendo fiel a mi equipo y preferiría ver sus partidos en cualquier campo de la provincia que venderme por un puñado de gloria o por un viaje al Molinón. Soy así de tonto, de radical o de pardillo. No puedo evitarlo.
- ¿Por qué cree que algunas de sus opiniones son consideradas como "ultras" o radicales?
- Por falta de costumbre. En cualquier otra ciudad esto no sucedería, porque la sociedad, con los periodistas a la cabeza, estarían apoyando a su club. Si en Cádiz o en Huelva apareciera un escritor pidiendo la desaparición de sus equipos le llamarían radical, sinverguenza y otras cosas mucho más duras. Aquí sucede al revés. Hay una corriente de opinión que trata de provocar la desaparición del Granada para fundar un nuevo club. A quienes se oponen se les tacha de radicales o de ultras para tratar de restar importancia y trascendencia a sus opiniones. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Los aficionados al fútbol no van a olvidar el daño que están haciendo algunos que sólo piensan en ellos mismos. Esos enterradores se van a quedar sin cadáver y van a aburrirse mucho en el futuro.
- Si consiguieras aval suficiente para presidir al Granada Club de Fútbol, ¿te presentarías a presidente? Y sin el aval necesario, ¿lo harías?
- No soy la persona que necesita el Granada CF. Mi implicación con el club llega hasta el mismo lugar en el que se encuentran mis limitaciones. No seré nunca presidente del Granada aunque cualquier presidente sabe de sobra que puede contar conmigo para lo que haga falta.
- ¿De dónde viene su relación con Nicaragua? ¿Por qué has realizado viajes a lugares como Bosnia, Palestina o Siria? ¿Alguna anécdota de esos viajes?
- He viajado tres veces a ese increíble país. En una de ellas fue para asistir a la boda de mi hermano, el poeta Daniel Rodríguez Moya. Con él he realizado todos esos viajes a lugares que no son demasiado turísticos. La experiencia de conocer esos países ha sido una de las más importantes que he vivido. Me ha ayudado a ver el mundo desde diferentes perspectivas, a romper muchas ideas impuestas por nuestra tradición y a tener fe en que todo es posible. Como anécdota, una muy triste. En mi tercer viaje a Nicaragua visité la ciudad de León, en la que está enterrado Rubén Darío, en compañía de Bianca, Loli, Álvaro Salvador, José Carlos Rosales y otra gente a la que quiero. Allí conocimos a un grupo de niños. Durante una conversación, uno de ellos se preguntó qué haría con 300 dólares. Volverse loco, contestó un segundo, convencido de que quien tuviera esa cantidad desproporcionada de dinero no sabría qué hacer. Otro joven, llamado Félix, contestó que él compraría una vaca para beber leche cada día. Fue una conversación que no podré olvidar nunca, como tampoco olvidaré haber visto a una mujer mordiendo papel en las orillas del lago de Managua.
- ¿Existe la magia?
- La magia existe, lo difícil es encontrarla. Puede estar en un gol de Torres, en unos ojos inolvidables o en el atardecer de una ciudad de Oriente Medio. Como conté en una columna hace unas semanas, también existen los magos. Aunque ese es otro tema.
- Hola señor Valverdei, soy Albertini. Le felicito por la magnífica organización y puesta en escena del último Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada. Está claro que dirige usted a un estupendo equipo de trabajo. Además me dá la sensación por sus rasgos y su expresión facial que debe ser usted un tipo generoso, sensible, buena persona y un gran amigo de sus amigos. Aparte de esto, me encantaría saber cual de estas cosas le parece imprescindible para ser feliz: la capacidad de emocionarse con un poema, la pasión por el sexo débil, el extasis experimentado cuando un objeto esférico traspasa la linea de gol, descubrir que formas parte de una familia maravillosa o el indeleble recuerdo de una sonrisa pícara unida a una voz con denominación de origen llamado Pepe. Un abrazo.
- Querido Alberto, el festival funciona precisamente porque hemos sabido contar con las personas apropiadas. Como sabes los medios son pocos pero el entusiasmo mucho. Siempre ando metido en proyectos que me ilusionan, de esa forma uno puede disimular sus carencias y apoyarse en la gente a la que quiere. Sin duda, para ser feliz, como bien sabes, me conformo con la sonrisa pícara de Pepe y el balón traspasando la línea de gol, entre otras cosas porque en ese momento estoy rodeado de quienes quiero y la poesía fluye por todas partes. Recuerda el gol de Torres a Alemania el pasado verano. Aquel momento es uno de los instantes más parecidos a la felicidad que he experimentado nunca. Cada vez será más difícil ser feliz, pero habrá que intentarlo. Sobre el sexo fácil te digo que al final no es mucho más que un calambre.
- Ha puesto en marcha el festival de poesía más importante de España ¿Puede adelantarnos algo de la programación de este año?
- Está siendo un año difícil porque la crisis ha puesto muchos obstáculos en el camino. De todos modos, si nada se tuerce y mantenemos la dinámica de las últimas dos semanas, en poco menos de un mes presentaremos la programación más importante de un festival de poesía en Europa. Crucemos los dedos.
- Usted ha sido alumno de Fortes y de García Montero. ¿Qué opina de todo lo referente a la condena de su amigo?
- Resulta increíble que después de ser calumniado, insultado, despreciado y difamado en público Luis García Montero haya sido condenado por llamar "perturbado" a alguien que como poco no rige bien. He sido alumno de García Montero y he sufrido al profesor Fortes, para ser más exactos. Luis García Montero es una de las mejores personas que he conocido en mi vida tanto por su sencillez como por su complicidad y su integridad. A Fortes siempre le ha molestado el éxito de García Montero, porque le habría gustado firmar libros y que la gente le hiciera caso. No ha tenido el talento suficiente y la envidia y el rencor le han llevado a provocar durante años a Luis. Yo tengo muy claro quién es cada uno. Mientras Fortes opina que Lorca y Ayala eran cómplices del fascismo, García Montero defiende la memoria de los represalidos y es coherente con sus ideas de izquierdas. Espero no acabar en los tribunales por esto. No puedo evitar decirle la verdad.
- ¿Por qué un poeta se ha metido a hacer columnas sobre el Granada CF?
- Antes de ser poeta ya era aficionado al fútbol. Desde que pisé por primera vez el viejo Estadio de Los Cármenes, el Granada CF ha ocupado una parte importante de mis recuerdos infantiles, la mayoría junto a mi abuelo Pepe. Fui muy feliz durante mi infancia y el Granada CF es una de las pocas cosas que quedan de ella. Por ese motivo, es la persona de Fernando Valverde la que se siente totalmente implicada en este asunto y, sin que pueda hacer nada por evitarlo, el poeta no deja de ser una parte de esa persona. Después de decirle ésto, imagino que habrá quedado claro que se trata de una cuestión muy íntima y personal. Quien trate de enterrar al Granada se va a encontrar conmigo. Perderé el aliento si es necesario antes de permitirlo.
- Soy amiga de su hermano Tito. ¿En qué han influido sus hermanos en su trayectoria?
- A mis hermanos no les interesa para nada la literatura. Creo que no han leído muchas más cosas que el Marca. Gracias a ellos mantengo los pies en el suelo, pegado a la realidad de la gente que tiene otras inquietudes diferentes y otras formas de divertirse y de sentirse realizados. A ellos les debo la sencillez de lo que escribo, el tono directo y la falta de delicadeza a la hora de decir las cosas tal y como las pienso. Me han influido muchísimo porque forman parte de ese lector imaginario para el que uno escribe. Gracias a ellos ese lector es distraído, apasionado y capaz de emocionarse con muy diferentes aspectos de la vida.
- Dirigió la campaña de un candidato a rector. ¿Cuál es la experiencia que le ha quedado? ¿Qué opina de la Universidad de Granada?
- De esa campaña conservo muy buenos amigos, ellos son lo mejor que me ha quedado de aquella experiencia. En especial, durante aquellos días de trabajo muy intenso tuve la suerte de conocer a Indalecio Sánchez Montesinos, la persona más íntegra junto a mi abuelo que he conocido en mi vida. La amistad enorme que me une con Indalecio fue uno de los mayores premios que tenido. Sobre la Universidad, mi vida ha estado muy ligada a ella. Allí me licencié en Filología Hispánica y después en Filología Románica. Es una institución que ha marcado mi vida y de la que no puedo separarme. Una parte importante de la persona que soy se la debo a la UGR.
- ¿Piensa recoger las columnas sobre fútbol en un libro?
- Tengo algunos otros textos futbolísticos y algunos poemas sobre el Granada CF. Es posible que en el futuro formen un libro. Si fuera por aclamación popular tendría que hacerlo mañana mismo. Seré prudente sobre este tema y de hacerlo será cuando esté seguro de que tiene verdadero valor literario.
- ¿Es Ignacio Cuerva la persona indicada para devolver al Granada CF a donde se merece?
- Ignacio Cuerva es la persona que se ha atrevido a intentarlo, y por eso tiene todo mi apoyo y mi aplauso. Creo que el granadinismo debe de hacer frente común y apoyarle hasta el final. Si no hubiera aparecido Ignacio Cuerva es posible que todo se hubiese acabado. Podrá sacar esto o no adelante, de lo que no tengo duda es de que lo va a intentar, y eso tiene mucho mérito. Le deseo todo lo mejor.
- Fernando, explícale a la gente lo que es el sentimiento hacia unos colores de un equipo de futbol. Gracias.
- No sé si sería capaz de explicárselo, amigo. No es nada fácil. Se me ocurren ejemplos demasiado obvios e inútiles. Como cualquier otro sentimiento, se escapa de lo racional. Yo he llorado por una derrota de mi equipo. Las personas necesitan ilusión para vivir, para levantarse cada día. No son pocas las que construyen gran parte de sus ilusiones en torno a los colores de un equipo de fútbol. Sin ellos, que rápidamente se identifican con la ilusión, la vida se vuelve monótona. Sin ilusión no se puede vivir. El fútbol regala ilusión cada día a millones de personas. Es algo mágico y que no se puede explicar, pero que está ahí.
- ¿Por qué en sus poemas hay una tristeza tan candente? Es al menos lo que a mí me parece, iniciada como soy de su poesía
- Cuando estoy alegre no suelo escribir poemas. En esos momentos estoy con mis amigos o con mi familia arañando la felicidad que puedo. En el momento en el que uno se enfrenta a la escritura existe un componente de soledad que ha dejado su huella en todos mis poemas. Hasta ahora no he sido capaz de arrancar ese tono melancólico y pesimista de mi poesía. A lo mejor la vida me ayuda a hacerlo. De momento me es imposible. Mi próximo libro, que se titulará Los ojos del pelícano, es más oscuro que los anteriores, no porque yo lo haya pretendido. Más bien es la consecuencia de diferentes situaciones que no he evitado o era imposible evitar.
- Mi más sincera enhorabuena Fernando. Todo un lujo que la Opinión de Granada te tenga entre sus colaboradores. Mi pregunta es bien directa ¿Tiene algo que ver que Granada esté en los últimos puestos a nivel nacional la forma de ser de los granadinos? ¿Algún día defenderemos lo nuestro o será demasiado tarde? Un abrazo desde Sevilla de un granadino y granadinista.
- Me da la sensación de que existe un cierto complejo que obliga a los granadinos a resignarse una y otra vez a sus derrotas. A ese complejo se le añade un conformismo casi miserable que debería de avergonzarnos. Nunca es demasiado tarde para defender aquello en lo que creemos. Granada es una ciudad con unas posibilidades enormes, pero los granadinos se han acostumbrado a que los políticos traten a la ciudad como un trampolín para sus propias carreras. Cuando logran salir de Granada, algunos se olvidan de dónde son y para lo que fueron elegidos. De otra forma es inexplicable esta situación. Me resisto a creer que sólo mediante la presión pueden alcanzarse los objetivos políticos. Prefiero confiar en el talento de quienes nos representan, en su trabajo y en su honradez. Si no cumplen con nuestras expectativas deberíamos de replantearnos a quién apoyamos.
- ¿Qué le parece el revuelo que monta en internet cada vez que publica su columna de deportes?
- Me ha sorprendido mucho. En realidad no lo esperaba. Como dice mi amigo y jefe Antonio Cambril, es muy posible que nunca en mi vida vaya a tener tantos lectores. Creo que la gente detecta la sinceridad y el desinterés. Empecé a hacer El último minuto por simple afición. Fui yo el que propuse esa sección al periódico. En contra de lo que piensan quienes escriben para satisfacer un interés personal, lo cierto es que la gente no es tonta en absoluto y detecta esa espontaneidad y sinceridad cuando lee un periódico. Es una lástima que eso sea lo que más les haya impresionado. Es una muy mala señal.
- ¿Se ha sentido atacado o presionado desde que escribe sobre el histórico?
- Por primera vez en mi vida, después de escribir sobre muy diversos y espinosos asuntos en medios de difusión nacional e internacional, me he sentido presionado e incluso intimidado. No imaginaba yo que había tanta gente con intereses personales alrededor del fútbol granadino. Me han pedido que modere el tono, me han insultado por correo electrónico, han escrito columnas tratando de desprestigiarme. Insisto. No lo han conseguido porque contra lo que creen la gente no es tonta y detecta perfectamente la sinceridad. El que no escribe en los periódicos puede tener el mismo talento o más que el que lo hace. Cuando alguien deja de pensar así ya no sirve para esta profesión. Se convierte en una máquina de escribir tonterías y poco más.
- ¿Piensa que los poetas tienen que estar en una torre de marfil, como seres privilegiados, alejados del mundo?
- Los poetas no son seres privilegiados, son personas completamente normales. Por lo menos, así son los que a mí me interesan. Alguien que se encierre en una torre de marfil y que se crea un ser privilegiado no tiene nada que contarme, no me interesa para nada. Creo en una poesía que ofrezca garantías de comunicación. Cuando no entiendo un libro de poemas, suelo echarle la culpa al poeta, que es el responsable de que esa comunicación se establezca. Si no lo ha conseguido es que no es un buen poeta. Por eso, para que no se produzca esa distancia insalvable, los poetas tienen que tener los pies en el suelo y ser gente normal, de lo contrario no serán capaces de emocionar a nadie, salvo a ellos mismos.
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