M.Á.R.
Dicen que el yogur griego es el mejor del mundo. Pero el que vende la empresa Yoyogurt en su establecimiento de calle Navas está elaborado en Granada y no tiene nada que envidiarle. Esta franquicia italiana llegó a la capital en septiembre del año pasado con la intención de ofrecer un producto novedoso que ya ha triunfado en el resto de provincias españolas donde está implantada. Todo el mundo conoce decenas de heladerías en su ciudad, pero este negocio ofrece algo que se puede comer en cualquier estación del año: yogur.
Y en todas las modalidades posibles, como batido, granizado o mousse. Encima del yogur, un abanico de posibilidades en forma de sabores y colores distintos: chocolate, sirope, regaliz, Nutella, Lacasitos, cereales o fruta, entre otros muchos ‘toppings’. "Elaboramos el yogur diariamente en la misma tienda y lo servimos ligeramente frío, acompañado de cualquier cosa que pida el cliente", explica Belén Zamorano, empleada de Yoyogur.
La franquicia llegó a Granada de manos de cuatro socios, que conocieron la marca en una feria del sector en Madrid. Ninguno de ellos tenía experiencia en la hostelería, pero apostaron por esta novedosa idea aún no conocida en la capital. En el resto de las ciudades donde existe Yoyogur –Málaga, Burgos, León, Barcelona y Madrid–, los establecimientos están ubicados en centros comerciales.
Pero en Granada sus responsables decidieron abrirla en pleno centro de la ciudad, en la calle Navas, donde los clientes autóctonos se mezclan en igual cifra con los turistas. "A los visitantes extranjeros les encantan nuestros yogures", asegura Belén, que junto a otros dos compañeros forma la plantilla actual del negocio. Una forma original de comer dulce y disfrutar del yogur de un modo distinto.