M.Á.R.
María del Mar Franco cursó el año pasado un máster en museología y le cambió la vida. Esta licenciada en Historia del Arte siempre se había sentido tentada por las expresiones artísticas y culturales, pero fue durante las clases de ese máster cuando supo a qué iba a dedicarse a partir de entonces. Le ayudó, eso sí, el apoyo que recibió de una de las profesoras, procedente de Estados Unidos y que le animó a poner en práctica la teoría aprendida. De esa idea surgió Artefacto Gestión Cultural, una compañía pionera en la provincia capitaneada por María del Mar y que, tras poco más de un año de existencia, comienza a hacerse un hueco importante en el escenario empresarial granadino.
Fue necesaria una inversión inicial de 3.000 euros y un proceso de búsqueda de subvenciones para echar andar, pero ya es una realidad que, además, está cosechando éxitos. Artefacto trabaja en todas las vertientes de la musealización del patrimonio, desde la organización de exposiciones de arte hasta la creación de centros culturales en municipios. Los clientes son empresas particulares y, sobre todo, instituciones públicas, que acuden a María del Mar en busca de asesoría. “Trabajo con muchos municipios que, por ejemplo, quieren crear un centro de exposiciones o cuentan con un yacimiento arqueológico que pretenden mostrar al público”, explica.
Ella les ofrece un proyecto integral que va desde la planificación del contenido artístico de una exposición a la elaboración de materiales didácticos sobre un tema concreto. El último encargo recibido, y en el que está trabajando actualmente, es la creación del Centro de Interpretación del Cordero Segureño, que estará ubicado en Huéscar. “Al principio tenía que ‘vender’ mis servicios a los clientes, pero poco a poco comienzan a conocer la empresa y a encargarme proyectos”, asegura María del Mar.
Esta joven empresaria –tiene 30 años– conoce de primera mano la dificultad de emprender un proyecto autónomo, pero siempre ha tenido claro lo que quería. “Cuando me reúno con otros colegas de profesión, realmente encuentro a pocas mujeres, y menos de mi edad”, admite María del Mar, aunque está convencida de que nada es imposible “si tienes ganas de hacerlo”.