EFE
Los principales ejecutivos de General Motors (GM) reconocieron hoy durante una conferencia de prensa con analistas y medios de comunicación que las conjeturas sobre el futuro de la compañía están dañando sus resultados.
"Los rumores y especulaciones sobre la quiebra claramente influyó de alguna manera en términos de ventas a particulares" dijo el director financiero de GM, Ray Young, durante la conferencia, en la que explicó los resultados trimestrales del fabricante de automóviles.
"Lo que necesitamos es dejar de estar en la portada de los periódicos" añadió posteriormente. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha dado a GM un plazo hasta el 1 de junio para que reestructure su deuda y reduzca sus cargas financieras y sus operaciones si quiere evitar la quiebra.
El Gobierno estadounidense ha inyectado en la compañía 15.400 millones de dólares desde el pasado mes de diciembre para mantener las operaciones de GM en el país.
GM reconoció hoy que ha sido ese dinero lo que le ha permitido seguir operando en el primer trimestre, tras perder 2.700 millones de dólares más que en el mismo periodo del 2008 y ver reducidos sus ingresos de 42.400 millones de dólares a 22.400 millones de dólares.
La empresa dijo que a fecha del 31 de marzo contaba con 11.600 millones de dólares en efectivo, 2.600 millones de dólares menos que lo que tenía el 31 de diciembre del 2008.
"El cambio en la liquidez refleja un flujo de caja negativo de 10.200 millones de dólares en el primer trimestre del 2009, lo que fue parcialmente compensado por los fondos TARP" (procedentes del Gobierno estadounidense mediante el Programa de Alivio de Activos Depreciados), dijo la compañía a través de un comunicado.
La empresa justificó la dramática reducción de ingresos por "las continuadas presiones globales y bajos volúmenes de la industria del automóvil en todo el mundo".
Pero mientras que las ventas de automóviles cayeron globalmente un 21 por ciento, GM dejó de producir 903.000 vehículos durante el trimestre para reducir sus inventarios, un 40 por ciento menos que hace un año.
En los tres primeros meses del año, GM también consiguió reducir sus costes estructurales en 3.100 millones de dólares, pero Young reconoció que se logró en parte gracias a que la compañía se vio obligada a reducir su producción en Norteamérica, lo que limitó sus costes, y que la cifra no es suficiente.
"No podemos recortar nuestros costes lo suficiente para compensar la pérdida de ingresos", dijo. Young repitió lo que el presidente y consejero delegado de GM, Fritz Henderson, ha asegurado en las últimas semanas, que la empresa prefiere realizar su reestructuración sin tener que acogerse a la ley de quiebras.
Pero añadió que si finalmente General Motors se tiene que declarar en quiebra, debería salir de ella rápidamente. Con o sin quiebra, Young reconoció que el segundo trimestre del año será difícil porque la empresa ya ha anunciado que cerrará prácticamente todas sus factorías en Estados Unidos de forma temporal durante el verano para seguir reduciendo los inventarios y recortar sus costes.
El rendimiento de Norteamérica siguió siendo el gran problema del fabricante, aunque Europa también tuvo un mal periodo a pesar de que la demanda en Alemania se vio reforzada por el programa gubernamental de incentivo de compra de nuevos vehículos.
En Norteamérica sus ingresos se redujeron a la mitad, 12.300 millones de dólares, mientras que en Europa pasaron de 9.900 millones a 5.300 millones de dólares. En la región de Asia Pacífico, los ingresos se redujeron a 2.400 millones mientras en América Latina, África y el Oriente Medio ascendieron a 3.400 millones de dólares.
Young se negó a confirmar que GM está en conversaciones para vender sus operaciones en Latinoamérica pero dijo que cualquier posible venta en Europa u otras regiones estará vinculada a conseguir las mayores "sinergias" posibles.