EFE
Las protestas, que tendrán lugar el 14 de mayo en Madrid, el 15 en Bruselas y el 16 en Berlín y Praga, servirán para expresar el "descontento e ira crecientes" de los trabajadores europeos, según dijo hoy el secretario general de la CES, John Monks, en rueda de prensa.
A través de los eslóganes "un New Deal social para Europa" y "Poned a la gente en primer lugar", los sindicatos pedirán a los líderes comunitarios "más acción y más determinación" contra el aumento del paro, que podría afectar hasta a 8 millones de europeos en 2009, según la CES.
El "pacto social" reclamado por los sindicatos consiste en un conjunto de medidas inspiradas en las que el presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, puso en marcha entre 1933 y 1937 para superar la Gran Depresión de los años 1930, y requiere un esfuerzo económico suplementario por parte de los Estados miembros correspondiente al 2 por ciento de su PIB.
"Vivimos una situación similar a la de EEUU en los años 30, y queremos evocar el ambicioso plan de Roosevelt", cuya efectividad "hizo historia", dijo el secretario general de la CES.
La "más urgente" de las medidas propuestas por los sindicatos es un plan extraordinario contra los despidos, basado en la reducción de las jornadas laborales, y que incluya mecanismos de compensación para evitar la bajada salarial.
Esta iniciativa, que cuenta con el beneplácito inicial de la Comisión Europea (CE), ya se aplica en países como Alemania, Austria, Holanda o Eslovenia, y permite que los trabajadores permanezcan en las empresas con una reducción salarial proporcional a la de su jornada laboral.
La CES sugiere que todos los países de la UE puedan utilizar parte de los Fondos Sociales europeos presupuestados para 2010 para compensar las bajadas de los sueldos, de modo que el poder adquisitivo de los trabajadores se mantenga "en el nivel más alto posible", según Monks.
Mientras que en Alemania o Austria los trabajadores que reducen sus jornadas laborales obtienen compensaciones del Estado que les permiten mantener su sueldo en torno al 100 por ciento, en Eslovenia sólo reciben unos 60 euros mensuales, y en Rumanía, una cantidad aún menor, advirtió el responsable de la CES.
A medio y largo plazo, los sindicatos reclaman a los Veintisiete más inversión en la educación y formación continua de los trabajadores, y sugieren otras medidas para mantener el poder adquisitivo de los ciudadanos como la reducción de los impuestos a los jubilados.
De la inversión suplementaria que pide la CES, la mitad se lograría con un aumento de la emisión de dinero por parte del BCE, que "sería bueno para la estabilidad de los precios, ya que la UE se enfrenta a la deflación", según dijo Janssen Ronald, consejero económico de la confederación.
Con vistas a la cumbre del G-20 que se celebrará el próximo jueves en Londres, los sindicatos consideran "crucial" la reforma del sistema financiero internacional, pero reclaman "que se dé más importancia al empleo para que lo social no pague siempre la peor parte de la crisis", dijo el secretario confederal de la CES, Walter Cerfeda.