EFE
La CE consideró que el plan supone un remedio adecuado para solucionar "un problema serio" en la economía irlandesa, ya que es de alcance limitado, prevé una "remuneración adecuada" y ofrece salvaguardas para minimizar las distorsiones a la competencia, explicó un comunicado.
El plan fue presentado a la CE el pasado 11 de marzo por las autoridades irlandesas.
La comunicado explicó que las dificultades causadas por la crisis financiera mundial y la fuerte caída de las acciones del Banco de Irlanda hicieron necesario asegurar la estabilidad de esta entidad ante los mercados financieros.
La CE resaltó que el Banco de Irlanda desempeña "un papel importante" en el conjunto del sector financiero irlandés, por lo que una mayor pérdida de confianza en la entidad podría ocasionar efectos negativos en el conjunto de la economía del país.
La inversión pública de 3.500 millones se materializará en acciones que se considerarán capital de primera calidad y generarán un dividendo del 8 por ciento pagadero anualmente.
El Estado irlandés tendrá el 25 por ciento de los derechos de voto en la entidad, que podrá recomprarle esas acciones durante cinco años a su valor nominal, y después de ese período pagaría el 125 por ciento de su valor nominal.
Otra de las condiciones de la operación es que el banco no pagará dividendos por sus acciones ordinarias si no lo paga a los títulos en posesión del Estado irlandés.
Además, al comprar sus acciones preferenciales, el Estado irlandés recibirá también una opción para comprar el 25 por ciento de las acciones ordinarias existentes del banco, que podrá ejercitarse entre el quinto y el décimo aniversario de su compra de los títulos preferenciales.