LUIS F. RUIZ
Puestos a sacarle punta al lápiz, aún hay muchas cosas que mejorar en el Nuevo Estadio de Los Cármenes. Si hace tres semana el problema eran las taquillas del estadio y las eternas colas que provocaron que más de uno perdiera los nervios, en esta ocasión las colas estaban en las puertas de acceso.
Aún no es de recibo que habiendo cinco puertas de acceso en cada sector –en el B, unas 8-, las colas dieran la vuelta a la totalidad de la instalación. Por suerte nadie se perdió un gol, pero es obvio que algo no se hizo bien. Y como de los errores se aprende, como ya ha ocurrido, siempre es bueno tomar nota de ellos.
Una vez soltado el rapapolvo, centrarse en otros asuntos es lo oportuno. El campo presentó una gran entrada pese al precio de las localidades, accesibles a casi todo el mundo.
No hay que olvidar que esto es la Segunda División B, por lo que los aficionados han de ser conscientes de que estos precios serán habituales en Segunda A, muy probablemente, si se sube. Quejarse no es oportuno en esta ocasión. El que algo quiere, algo le cuesta, porque ni a Pina ni a Pozzo le regalan el dinero, al menos que sepamos desde aquí.
A los que sí han regalado algo en este partido es a los socios de la campaña ´Yo también me sumo´. El club tuvo el detalle de ´perdonarles´ el día de ayuda. Ya era hora de reconocer que apoyos de este tipo, entre otros, evitan que los cimientos del equipo se vengan abajo. No sería justo.
Cansados de tanto empacho, los aficionados rojiblancos ayer se quedaron con la miel en los labios y no pudieron celebrar goles. Algunos optaron por reclamar a Berrocal, otros se quejaron por la ausencia del control del centro del campo… Cada uno sacó el míster que tiene dentro y en momentos mostró su animadversión al ´once´ planteado por Tomé. ¿No sería peor no tener dónde escoger?
Pese a que aún es noviembre, el día no fue del todo frío, aunque el problema llegó al caer la noche. Entonces algunos no recordaban dónde habían dejado la chaqueta y se acordaron de Santa Bárbara, pese a que no tronó.
Pero como de decepciones está acostumbrado el respetable rojiblanco, los granadinistas no desesperaron y saben que este año todo es posible. De ahí sacaron paciencia y exigencia. Porque pese a que el equipo es líder, los hay que ya empiezan a ver necesarios cambios en algunas parcelas del equipo.
Por otra parte, lo que sí estuvo a rebosar fue el palco de autoridades, en el que apenas cogía un alfiler. Sin embargo, lejos de buscar la foto, Ignacio Cuerva se despidió, éste fue el último partido como presidente. Solo queda darle una despedida merecida y necesaria a un hombre que ha evitado la desaparición del club.
Ahora solo queda desear que el futuro siga tan lúcido como hasta ahora, con la misma meta que en un principio tenía, la de llevarlo a retomar a Segunda División A.