FERNANDO BAUDET
El Granada CF sigue sin carburar. Tres partidos, tres empates y liderato compartido con el Melilla para un equipo que no consigue mostrar la imagen arrolladora de los encuentros anteriores, sobre todo en casa, donde en esta ocasión se topó con un muy serio Polideportivo Ejido -el equipo mejor plantado en Los Cármenes en lo que va de Liga- y con su propia incapacidad para generar un juego fluido y ordenado.
AíÌpica primera parte la de un gran Granada impreciso a más no poder. El dibujo del Poli Ejido, perfectamente visible desde la grada con cinco hombres en el centro ahogando la media rojiblanca, surtía efecto. Y si a ello unimos la pésima primera mitad de Granada y Torrecilla, horribles en la entrega del balón, nos da como resultado que el Granada no se pareció al Granada, hasta el extremo de no disparar ni una sola vez entre los tres palos de David Valle.
Y con ese panorama, era el Poli Ejido quien asustaba primero con un disparo de Cañadas tras una buena y larga jugada almeriense en las inmediaciones del área de Raúl. Era el minuto 12 del primer y único acercamiento almeriense en los primeros 45. En el bando local, balones pasados que no encontraban rematador eran el recurso de un Granada que pidió penalti por manos de la defensa celeste a la salida de un córner ya rebasado el ecuador de la primera mitad, y no fue hasta los dos últimos minutos de partido cuando sí inquietó más al Poli Ejido, encerrándolo en su área, con más corazón que cabeza. Felipe Sanchón recogía un balón perdido en el área centrado por Martín Ortega y su disparo se marchaba rebotado a un córner en el que de nuevo, muy listo, empalaba una volea en la frontal que se perdía junto al poste, 'matando' el primer tiempo.
La reanudación trajo más de lo mismo. Martín Ortega lo intentaba con una jugada por velocidad en la banda que no encontraba, de nuevo, rematador y Tomé desde el banquillo movía ficha dando entrada a Ighalo por Torrecilla y, más adelante, a Granada por Óscar Pérez, pero ni con esas. Chispazos del nigeriano -una jugada personal sin clara definición, un remate alto a centro de Dani Benítez y un disparo con la diestra desviado- y un fuerte chut de Felipe Sanchón que se estrellaba en el palo de David Valle eran el bagaje ofensivo de un Granada que no hacía sufrir en demasía al Poli Ejido de José María Nogués, que incluso llegó a creérselo cuando Raúl Molina estrelló el esférico en el poste en una jugada en la que la defensa hizo la estatua de forma incomprensible pero que se conformaba con el punto contemporizando durante los últimos quince minutos.
Pero, cosas del fútbol, la tuvo el Granada en el último minuto de descuento. El centro de Dani Benítez era rematado por Mainz y David Valle lo sacaba literalmente de la misma escuadra casi al tiempo que el colegiado pitaba el final del encuentro.
Otro punto más; otra jornada sin ganar, otra jornada sin perder, pero el Granada sigue buscándose a sí mismo.