CARLOS LANDA
Rafael Martín García Vázquez ´Falito´ fue todo un símbolo del Granada CF en Primera división. Este asturiano de La Felguera, nacido en 1947, gozó de sus mejores temporadas en la máxima categoría defendiendo la elástica rojiblanca. Con 24 años, procedente de su club original, Unión Popular de Langreo, llegó al club de Recogidas en la temporada 1971-72, y en él permanecería siete campañas consecutivas. A sus 62 años vive con su mujer Rosi, acompañado por sus dos hijos (Rafa y Rosana) y sus dos nietos (Olaya y Alejandro), uno de cada uno de sus descendientes. Prejubilado, tras su periplo futbolístico se dedicó al mundo de los seguros, primero como comercial y luego como administrativo.
En su actual situación, Falito se marca como meta "dedicarme a mi familia y cuidar de los nietos", y cuando puede, "una vez al año vuelvo a Granada, aunque sea de pasada para bajar a la playa".
El ex jugador rojiblanco ha observado con el paso del tiempo "las mejoras en los edificios" en la capital de la Alhambra, así como "las zonas de servicios".
Falito no deja pasar la oportunidad de "visitar a los padrinos de mi hija" –es granadina– "y a algunos vecinos. También hago por ver a antiguos compañeros, como es el caso de Ángel Castellanos, con el que me une una gran amistad". A pesar de ello, comenta que "mantengo cierto contacto con ellos, pero no todo lo asiduo que debería de ser". Y recuerda como lo mejor en el Granada fue "el debut en Primera, el primer partido en Los Cármenes contra el Málaga, a quien ganamos".
No tiene duda. "Con quien mejor me llevaba y me entendía en el campo era con Izcoa", dice Falito, que también le costaba frenar a "Juanito, un jugador del Tenerife que luego fichó por el Barcelona". Y como no, también se acuerda del presidente de su época: "Candi entendía mucho de fútbol, pero era un poco tacaño".
Tras los entrenamientos en esa década de los 70 "íbamos casi todos al bar que teníamos enfrente del campo, del cual no recuerdo el nombre, y después por nuestra zona (Paseo de Ronda). Las tapas siempre eran un complemento excelente, ya que de los entrenamientos salíamos medio muertos". Desde la distancia considera "impensable" la situación por la que ha atravesado el club. "Son demasiados años sin estar en la elite", confiesa apesadumbrado y recordando a su vez las tardes de gloria en el campo de la carretera de Jaén.