ROBERTO MARTÍNEZ
Hoy día, todos sabemos que el fútbol es un negocio que mueve mucho dinero. Si además lo acompañamos de sentimiento, el éxito estará más cerca. En Granada, en los últimos años, lo hemos visto todo: por un lado, el negocio puro y duro, dejando sentimientos al margen (con dos ejemplos que fracasaron con estrépito); y, por otro, el sentimiento, el cual ha hecho que el Granada Club de Fútbol, el de siempre, haya aguantado las embestidas de todos los que abogaban por su desaparición amparándose en la idea de que su negocio era inviable.
Sin embargo, alguien con posibilidades se dio cuenta de que negocio y sentimiento no tienen por qué estar separados, e intentó aunar ambos aspectos para realizar el proyecto más ilusionante que hemos visto en Granada en la última década. Pero, claro, el nivel de aspiración del actual proyecto es tan alto que se le está exigiendo al club en todos los aspectos. En el plano deportivo se está cumpliendo hasta el momento, al igual que en el aspecto económico. Son los temas extradeportivos los que ahora preocupan más a los socios.
El marketing del club está dejando mucho que desear en este inicio liguero, por lo que desde aquí me gustaría hacer un llamamiento a la entidad para que el magnífico trabajo que está realizando en otras parcelas lo extiendan al resto.
Abrir un buzón de ideas para que todos los aficionados puedan exponer aquellas que consideren que puedan ayudar al club y establecer una red de distribución de venta anticipada de entradas en diferentes establecimientos de la provincia (con compensación por objetivos a los locales adheridos) son un par de ideas que poco costarían poner en marcha al club y que podrían suponer unos resultados positivos (sobre todo en imagen).
En definitiva, negocio y sentimiento se han unido este año en Granada (¡y de qué forma!), haciendo que a finales del mes de octubre estemos más ilusionados que nunca con el proyecto que nos devolverá a la segunda división… ¡Volveremos a ser grandes, volveremos a ascender!