F. BAUDET
Da la sensación, desde hace algunas jornadas, de que haga lo que haga, o juegue quien juegue de inicio, el Granada va a acabar ganando el encuentro y dando una sensación de superioridad que le hace parecer ser ajeno a esta categoría de la Segunda División B.
Aunque la cosa se tuerza a las primeras de cambio por una indecisión defensiva -Adrián aprovechaba el nulo entendimiento entre Raúl y Rubén para picarla por encima del portero- diez minutos son suficientes para restablecer el status quo de Los Cármenes. Amaya mandaba a la red un rechace del meta visitante Ávila a la peinada de Mainz para hacer el empate; Felipe, desde 35 metros disparaba con la derecha para que el mencionado Ávila cantase el liderato rojiblanco; y para culminar el espectáculo, un jugadón por banda derecha es rematado de cabeza a bocajarro por Tariq. Ávila despejaba y el balón muerto en el área lo colocaba Dani Benítez con la derecha junto al poste. Tres a uno en el minuto quince y aquí no ha pasado nada.
Pero pasó. La UD Marbella reaccionaba con un disparo al larguero de Rivera -que acabó expulsado en el descuento por decirle, presuntsmente, alguna barbaridad al asistente- y el Granada acudía al intercambio de golpes con mucha más intensidad que su rival de la mano de Felipe, tres ocasiones del menudo mediapunta rojiblanco buscaron aumentar la renta antes del descanso.
En la reanudación, y con las fuerzas y el juego algo más igualado que en la primera, un tremendo chutazo de Granada que se encontraba con el travesaño fue lo más destacado de los primeros minutos, hasta que el Marbella decidió darle vidilla al partido desde el punto de penalti. Antonio Moreno transformaba una clara falta de Amaya dentro del área.
Con Ighalo ya calentando en la banda y los más de 12000 aficionados esperando su cambio, Tariq dijo aqui estoy yo con un zapatazo de 40 metros en el que Ávila pudo hacer algo más y que sirvió para que el ariete se lo pensase -si es que era su intención- a la hora de sustituirlo por la estrella nigeriana, que jugó, se movió y tuvo un par de ocasiones con la izquierda y la derecha que no pudo aprovechar. Sí lo hizo, quién si no, pichichi Berrocal, en una acción de pillo ya en el descuento, rompiendo el fuera de juego y fusilando a Ávila.
Goleada, liderato y la ola. Si, como decía Andrés Montes, el seis nos hace felices, el Granada buscará la felicidad la sexta consecutiva la próxima semana ante el Betis B.