JAVIER AGUILERA
Tercera victoria consecutiva, segundos en la tabla a un punto del líder y 10.000 personas en la grada volviendo a convertir las tardes de domingo en fiesta futbolera de obligado cumplimiento. No se puede pedir más. Este Granada CF va como una moto y no hay quien lo pare. En cada partido demuestra una enorme superioridad sobre el rival. Juegue mejor o peor, luzca más o menos, suma de tres en tres y el sueño de ser campeón de grupo para acercarse al ascenso cada vez parece más posible.
La víctima de ayer fue el Sangonera, un equipo que aterrizó en Los Cármenes como el máximo goleador del grupo, empatado con los rojiblancos, y que no tiró ni una vez entre los tres palos, que no dispuso de ninguna ocasión para marcar. El Granada anotó dos, aunque igual pudieron ser uno que cuatro. El equipo crea un buen puñado de ocasiones en cada encuentro y tiene tanta calidad, tanta pólvora arriba, que resulta casi imposible que en 90 minutos no celebre algún ´chicharro´.
El partido no fue brillante, ni mucho menos, ni falta que hizo. El equipo de Tomé, que por primera vez en esta Liga repitió formación titular, dominó claramente en el primer periodo, en el que se adelantó con un gol de Iván Amaya, y fue menos protagonista durante el descanso, mas siempre teniendo el duelo controlado. Al final sentenció Berrocal. El equipo casi gustó más sin el balón que con él. Cada encuentro depara una nueva virtud que se une a las ya adquiridas y no perdidas. La de ayer fue la presión. A
nte un Sangonera estiloso y presumido al que gusta tener el esférico, Granada y Cámara lideraron un despliegue por todo el campo para recuperar el balón lo antes posible. Nadie eludió responsabilidades en un ejercicio común y bien realizado. Superioridad total. Aunque el Granada volvió a acabar el duelo muy entero físicamente, en la segunda mitad hubo más espacios, bien solventados juntando aún más las líneas y con la entrada de hombres de refresco, sobre todo Torrecilla.
El Sangonera no existió. Nunca metió miedo. Los locales, con el partido de cara, crearon el peligro justo para merecer un segundo gol que tardó demasiado. El meta Fernando ya intervino a los ocho minutos para salir ganador en el mano a mano ante Javi Casares. Tres después, el cabezazo de Mainz se marchó fuera por milímetros. En el 19, Felipe tampoco atinó por muy poco con su disparo. La diana llegó justo antes del ecuador del primer tiempo (21´) y gracias, en gran medida, al despiste de la zaga murciana, que no acertó a despejar un balón que regaló para que Amaya fusilara a placer.
El Granada bajó algo su ímpetu tras el 1-0, aunque sin dejar de presionar a todo campo de forma solidaria y efectiva para recuperar la bola con prontitud y no dejar al Sangonera acercarse a las inmediaciones de Raúl. Además, tanto Cámara (28´) como Javi Casares por dos veces (30´ y 36´) volvieron a acercarse al gol. La segunda parte fue diferente. El Sangonera dio un paso adelante, pero fue tan valiente como timorato. En pocos encuentros Raúl trabajará tan poco. Al Granada no le molestaba no tener el balón. Tampoco estaba muy fino cuando lo poseía. Da igual, siempre caen las ocasiones.
Una galopada de Nyom, un portento físico pero aún con cosas por moldear, acabó en un córner que sacó Casares para que la bonita volea de Benítez (54´) se marchara fuera. En el 64, Cámara se lio con el balón en franca posición para marcar en el área, en el 75 Casares Amacasi culmina en gol una gran jugada personal y en el 83 Fernando sacó el remate sin ángulo de Tariq. El único disparo del Sangonera fue un ´tirito´ de Díaz fuera (58´). Como la fiesta había decaído un poco en la grada, el sopor ganaba enteros y no era cuestión de llegar al descuento ganando por la mínimo, Berrocal entró e hizo lo que mejor sabe: marcar.
La mejor jugada. Benítez, hasta entonces poco afortunado, se marcó un jugadón, Rubén puso un gran centro y el ´9´ no dejó pasar la oportunidad de cerrar el duelo (84´) ante el delirio del respetable, cada vez más multitudinario. El liderato ya es cuestión de un punto. Seguro que llegará. Además de ganar, este equipo cada vez es más sólido, cada domingo convence más. Y eso que aún no ha jugado Ighalo. Igual le toca el sábado en Jerez de la Frontera.