J. AGUILERA/E. ÁRBOL
Un partido para no olvidar que ya está en letras de oro en los libros de los estadistas rojiblancos. El 7-1 logrado en la última jornada por el Granada CF ante el Águilas fue mucho más que una victoria, no se va a recordar sólo como la primera tarde de gloria del equipo que, ojalá, consiga el ascenso a Segunda. Ese marcador es el más abultado alcanzado por el conjunto nazarí en toda su historia en Segunda B.
Hasta el domingo, el Granada nunca había logrado marcar siete goles en la división de bronce del balompié nacional, categoría en la que el equipo ha militado durante 21 temporadas –la actual es la 22–.
En todo ese tiempo, según los datos aportados a La Opinión por Manolo Martínez, sólo en tres ocasiones había conseguido seis goles en encuentros ligueros: en la temporada 85/86 ante el Poblense (6-2) con Joaquín Peiró en el banquillo, en la campaña 98/99 contra el Isla Cristina (6-0) con Paco Chaparro como preparador, y en la Liga 07/08 ante el Talavera (6-2) en la primera campaña de Óscar Cano como entrenador.
Otras alegrías. El 7-1 frente al Águilas, sin embargo, no es el resultado más abultado en encuentros ligueros, ya que durante su peregrinar de un par de campañas por el pozo de la Tercera, el plantel rojiblanco logró algunas goleadas aún mayores: 0-8 y 8-1 contra el Rusadir de Melilla en la temporada 04/05, y 9-1 ante el Basto también melillense en la 05/06.
Esta claro que, por muy flojo que sea el rival, conseguir siete goles en el fútbol profesional actual está al alcance de muy pocos equipos. De hecho, el Granada es el primero que lo ha logrado esta campaña en Primera, Segunda y Segunda B. Queda demostrado que no es exagerado calificar como histórico el encuentro del pasado domingo en Los Cármenes.