ENRIQUE ÁRBOL
Cada vez estoy más convencido de que Tomé es el hombre que va a conducir al ascenso al Granada CF. Es un buen entrenador, de eso no hay duda, y si está sentado en el banquillo es porque así lo han estimado oportuno Cordero y Pina, que de esto saben un poco. Pero más allá de sus conocimientos y de la capacidad que tenga para hacer jugar al equipo, que la tiene, lo que más me está cautivando es su personalidad y sentido común fuera del campo. En el mundo del toro hay un principio básico que apela a la personalidad del lidiador: "Se torea como se es". Pues eso, también se juega al fútbol como se es, como se dirige a un equipo como se es. El sentido común, el menos común de los sentidos, lo lleva Tomé de serie. No es un añadido, no tiene que hacer un esfuerzo por actuar con coherencia, le sale porque él es así, un hombre sincero, coherente, cabal. Eso es muy importante. Además es respetuoso, amable y gentil, que no es imprescindible pero también suma.
Digo todo esto porque estamos cansados de ver entrenadores raros, alguno por arrogante, alguno por vago, alguno por incapaz... el caso es que no recuerdo ruedas de prensa tan lógicas como las de Tomé. No quiero con esto ofender a otros técnicos, no hablo por alguien en particular sino por los muchos entrenadores que me crucé en la vida que ven partidos diferentes al resto y quieren predicar con una verdad que no existe, que ellos saben que no existe pero se sienten capacitados para engañarte en toda tu cara y que te lo creas. En la rueda de prensa de Ceuta, Tomé dijo: "No aparecían por nuestra área y nos hemos marcado un gol en propia puerta absurdo, y que suceda esto dos veces en un partido es muy raro, pero si es verdad que hemos pasado de hacerlo muy bien hasta ese momento a intentarlo después con poca eficacia porque hemos tenido mucha gente por delante del balón, poca circulación, nos han tapado bien las bandas, por dentro también nos han ganado. Hemos tenido pocas opciones". Amén, míster. No se puede decir más claro en menos tiempo. Un par de victorias seguidas y esto tomará el rumbo esperado. Ya lo verán.
Me preocupa el estado de algunos jugadores importantes que se les ve fuera de forma y sin la concentración requerida. Fallones, sin motor, sin tomar las decisiones correctas. No hay nada más irritante para el aficionado que un futbolista que drible cuando tenga que pasar, que aguante la bola cuando tenga que tocar de primera, que tire cuando ha de combinar… la diferencia entre los buenos y los muy buenos no está en la técnica sino en la capacidad de leer el partido en tiempo real y tomar las decisiones que en ese momento precisa el encuentro. Dani Benítez, Felipe Sanchón y Óscar Pérez no están de momento. Son tres de las estrellas de este equipo, de los mejores pagados y de los más dotados para jugar a este bendito juego. Hay que exigirles más implicación y rendimiento. Necesitan tiempo y minutos de juego pero deben poner todo de su parte porque el equipo les necesita y la afición les espera.
Partidazo. Los ´plumillas´ caímos con honor ante la gestora y allegados, véase Quique Pina, Gerardo Cuerva, Álvarez Tomé o ´Torpedo´ Cordero, que bien podía ficharse a sí mismo en el mercado de diciembre. Les juro –no hay muchos testigos del partido, Rosario Lázaro y alguno más- que con tres a dos para nosotros tuvimos cuatro ocasiones claras clarísimas para haber roto la historia… pero ni al arco iris. Antonio Sánchez fue un anfitrión perfecto, no sólo por la barbacoa que preparó después y por tener los campos de hierba de categoría cinco estrellas, sino porque todo lo hace de corazón, se le ve en la cara, sin esperar nada a cambio. Ignacio se incorporó un poco tarde al choque. El brazalete le estaba esperando junto a su camiseta y nada más ingresar en el campo se le subió el gemelo a Pina. Fueron dos lances que coincidieron en el tiempo de manera casual, el problema real que tuvo Quique es que se vio superado por el medio centro del equipo de periodistas, imponente su zancada, y vio el momento oportuno para irse a la ducha. Ignacio jugó sin contemplaciones, contundente y decidido. En buena forma, les diría. Me gustó el partido de Gonzalo, con calidad, siempre entre líneas y sorprendentemente rápido a pesar de los poyetes. Igual que Joaquín, vertical, pegado al costado derecho y con las ideas claras aunque un poco teatrero y pedigüeño con el colegiado, que no vio falta en varias caídas del hábil interior rojiblanco. Albendín ocupó el carril del ocho cuando adivinó a nuestro Baldomero falto de oxígeno y le desbordó en varias ocasiones, impetuoso e ilusionado, como siempre. Páez puso por delante a su equipo con un afortunado lanzamiento que igual pudo haber ido a la Hípica en la que fue su leve pero decisiva aportación al encuentro. Y González Segura supo esconder sus carencias técnicas porque se limitó a hacerlo fácil: pases cortos en busca del pivote. Víctor, Javier Garzón…todos estuvieron a la altura, sí señor. Incluso el matute Gerardo Cuerva, que también demostró que en su pasado no ha faltado un balón ni muchas horas de fútbol.
A pesar de que tiene la rodilla hecha una carraca, exhibió un buen primer toque, giros orientados y muchas faltas tácticas como el que no quiere la cosa. Acomodó la cabeza con acertados fundamentos en el primer gol de los que vestían de rojiblanco. Nosotros lo hicimos de negro, y les aseguro que es muy bonito vestir esa camiseta, aunque sólo sea en una pachanga. El partido lo perdimos pero firmamos las tablas en la francachela posterior. Ahí si ganamos a una eficiente, joven, divertida e histórica junta gestora. Hay que repetirlo.