JAVIER AGUILERA
El Granada CF es el auténtico rey de los palos en el arranque liguero dentro del grupo IV de Segunda B. No porque haya sufrido seis expulsiones en otros tantos encuentros, ya que en ninguna de las rojas ha habido juego duro de por medio, sino por la cantidad de veces que ha tenido la mala suerte de que los envíos de sus futbolistas hayan acabado en los palos de la portería contraria en lugar de convertirse en goles.
Aunque durante la rueda de prensa posterior al último encuentro disputado el pasado domingo en Ceuta Miguel Ángel Álvarez Tomé, entrenador del Granada, cifró en nueve las ocasiones que su equipo se había estrellado en lo que va de Liga contra la madera de las metas rivales, son siete los goles que los rojiblancos habrían marcado si las porterías midieran unos pocos centímetros más.
Benítez y muchos más. Ningún otro equipo del grupo ha lanzado tanto a los palos en este arranque de Liga como el Granada: el larguero repelió los disparos de Javi Casares y Berrocal en el choque ante el Sevilla Atlético, Tariq mandó un cabezazo al poste y Juanlu un tirazo al travesaño durante el duelo contra el San Roque, Dani Benítez envió sendas faltas al larguero en el encuentro contra el Lucena, mientras que Lucena también se topó con la parte de arriba del portal rival en otro lanzamiento directo en el Alfonso Murube.
Siete acciones de mala fortuna, siete ´uyss´, siete posibles goles que podrían haber dado al Granada CF varios puntos más de los que tiene, que lo colocarían mucho más arriba en la clasificación.
Pero, como dice el tópico, los postes también juegan. Tomé vaticinó que algún día cambiará la suerte y sonreirá al Granada, después de añadir a todos estos palos los dos autogoles marcados por su equipo. También estaría bien, además de que caiga la moneda del otro lado, que los futbolistas atinarán un pelín la puntería para que el balón vaya dentro en vez de a la madera.