ALBERTO FEIXAS
El Motril desperdició la oportunidad de ponerse líder ante un rival, en teoría asequible, aunque muy trabajado. Al Motril le faltó el ‘plus’ de intensidad necesario para llevar al marcador la superioridad técnica evidente entre uno y otro equipo. Pocas ocasiones, mucho toque y falta de gol. O quizá un trabajo táctico del Huétor Tájar que buscó frenar al Motril desde el banquillo. El punto supo mejor a Antonio Barea que a Miguel Novo, su padrino en los banquillos.
Sin dominador claro, la primera parte no tuvo juego vistoso. Más bien anodino, fruto quizá de la confianza con la que salió el Motril al campo. El Huétor Tájar llegó a tener ocasiones, aunque siempre en disparos lejanos que fueron atajados en buenas intervenciones por Bacas. El Motril tocó, aunque sin ilusión de llegar a meta, lo que no impidió que la inercia les ayudara a tener ocasiones. El Motril salió con algo más de ritmo en la segunda parte. A los siete minutos, Jonathan Rey probó desde fuera del área pero detuvo Parejo. Con el paso de los minutos volvieron los mismos defectos que en la primera parte con un juego que no permitía hilvanar jugadas. La grada esperaba que la calidad resolviera, pero no fue el día. En el minuto 75, Wellington asistió a Salas y en el 83’ Rey cabeceó un córner botado por Manrique. En ambas ocasiones se encontraron con Parejo y con el orden y oficio del Huétor Tájar.