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HEMEROTECA » |
JAVIER AGUILERA Con más pena que gloria, haciendo lo justo y transmitiendo más malas sensaciones que buenas. Así ganó anoche el Granada CF al Lucena. Tras tres jornadas sin llevarse una alegría al cuerpo, está claro que lo importante era sumar tres puntos. Y así ocurrió. Respiro y paso adelante en la tabla –séptimos con los mismos que el quinto y a una victoria del primero–. Sí pero no. A este Granada se le piden otras muchas cosas.
El partido fue un tostón, un pestiño de los grandes. Lo mejor, sin duda, el extraordinario trabajo defensivo del equipo. Raúl –imbatido en dos partidos– estuvo tan firme como sus cuatro compañeros de zaga, con mención especial para los centrales y para el que tienen por delante, un Álvaro Cámara colosal.
Nadie puede dudar de que dejando la portería a cero los tres puntos caen en el zurrón casi seguro por el enorme potencial que posee el plantel, ese que anoche no apareció. Si los de atrás estuvieron inmensos, los de adelante no anduvieron finos.
Óscar Pérez parece más el desorganizador que el organizador del equipo y los cuatro de arriba tampoco dieron muy pocas a derechas, pese a la calidad decisiva de Benítez a balón parado.
Si el crédito de Tomé, y el del equipo, aumentó pese a no ganar en Écija, ayer bajó aún con la victoria. Porque durante la mayor parte de tiempo el Granada no jugó a nada, no ofreció nada, no transmitió nada. Menos mal que supo defender, y muy bien. Y que enfrente estaba un Lucena reservón y dubitativo que, parece mentira, llegó a Los Cármenes con un expediente inmaculado de derrotas esta campaña.
La entrada al choque, como casi siempre hasta ahora en esta campaña, fue esperanzadora. El Granada salió con muchas ganas, dispuesto a saldar pronto una deuda pendiente con la afición. Javi Casares ya pisó área rival con peligro a los dos minutos y tuvo una clarísima ocasión para marcar a los siete, pero Michi desvió primero el disparo de Tariq y después el suyo.
Sin contundencia ni continuidad dominaba el cuadro local el choque ante un Lucena timorato que sólo se animó a partir del primer cuarto de encuentro, aunque no dio trabajo a Raúl en todo el periodo. Mainz ya avisó de sus intenciones (17´) antes de que llegaran los peores minutos de lo que llevamos de Liga en casa, que se prolongaron hasta el pitido final.
Como si se hubiera quedado sin cobertura, el equipo se apagó. Dejó de presionar, de saber qué hacer con la bola, perdió la chispa que tenía, tampoco era mucha, y el duelo cayó en el sopor más absoluto.
Mas este equipo tiene calidad para voltear una situación sin acumular méritos. Cuando la primera música de viento de la temporada empezaba a salir de la grada, Benítez se vistió de Messi, en su mejor acción en juego del partido, y su eslalon sólo pudo ser parado en falta. En el lanzamiento, el mallorquín mandó un obús al larguero y Mainz, el más listo, atento y acertado, marcó el 1-0 (36´). Afortunadamente.
La segunda mitad no tiene nada nuevo que contar. El Granada lo hizo de cine cuando no tenía la pelota y muy mal, sin ideas y a veces pareció que hasta sin ganas, cuando la poseía. La única opción para el 2-0 fue en otro lanzamiento directo de falta de Benítez, que también repelió el palo (58´).
El Lucena sólo tiró dos veces entre los tres palos. Dos disparos lejanos, de Abraham (51´) y Sarmiento (68´) que no inquietaron al ´cachorro´ Raúl. Lucena y Mainz secaron a un Javi Moreno que no es el que era y los minutos pasaron en medio del tedio más absoluto, ya que la entrada desde el banquillo de nuevos jugadores no reactivó el duelo.
Es preferible ganar así que empatar o perder con mejor imagen, aunque con las exigencias que tiene este Granada CF igual hay que vencer de otra manera. Sobre todo en casa. El ciclo vital para Tomé concluye el domingo en Ceuta. La oportunidad para despegar del todo.
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