ENRIQUE ÁRBOL
El primer partido de la nueva vida del Granada CF fue en Écija. Podemos decir, por tanto, que el Granada CF volvió a nacer en Écija. Fue capaz de desembarazarse de su destino fatal y de liberarse de un secuestro consentido justo antes de visitar el San Pablo la pasada temporada. Corrían los primeros pasos del mes de marzo cuando una junta gestora todavía imberbe se atrevía a representar al histórico en este partido. Recuerdo que vinieron Ignacio y alguno más. Dudas, miedos, sensación de vértigo… y también ilusión, respeto, responsabilidad, juventud, ganas de dar la vuelta a la historia, honestidad, lealtad, capacidad de trabajo… La vuelta de la gestora al San Pablo me pareció una señal. Será y es una casualidad, eso está claro, pero me resultó extraño que Ignacio no acudiera al partido. Es como si faltase algo. Es como si considerara el presidente que se había cerrado el círculo. Vino aquí hace seis meses con una casa en ruinas y ahora preside una empresa multinacional floreciente. Es posible que considere que el trabajo está hecho y esté pensando en marcharse. Insisto: Ignacio, quédate.
Ayer presidió Pina. Es la primera vez que asume la responsabilidad de ser la máxima autoridad del Granada CF en el palco. Hasta ahora lo habían hecho Ignacio Cuerva o Joaquín Rubio, el vicepresidente. La verdad es que ni siquiera sé si es correcto con los estatutos en la mano porque Pina aún no tiene un cargo electo en el Granada. Es una situación rara que no se debe prolongar mucho tiempo. Lo mejor es que Ignacio siga y Pina sea el director general, pero un director general no puede presidir un partido. No queda bien y no es correcto.
Hermanos ex futbolistas. Quienes no estuvieron en el palco son los hermanos Cordero, Juan Carlos y Jorge. Estuvieron en la tribuna, alejados de todo y bebiéndose el partido a tragantadas. Les noté tranquilos toda la tarde, incluidos los lances de las expulsiones y las jugadas de peligro. Comen pipas, charlan… aparentemente son aficionados normales. Me dijo Juan Carlos hace un mes que estaba un poco inquieto por el principio de temporada, por aquello de los nervios, las prisas y la ansiedad si las cosas no salían desde el principio. Pues eso, dio en el clavo, aunque ayer seguro que se llevó para Granada mejores sensaciones. Su hermano, el menos conocido, es Jorge. También fue futbolista. Ahora forma parte del club, cercano al cuerpo técnico y a la dirección deportiva, y realiza tareas de estudio de rivales y de futbolistas, para cuando haga falta reforzar el equipo.
´Vamos mi Granada´. Se escuchó en el San Pablo el "vamos mi Granada, vamos campeón", un soniquete que tiene pinta de conquistar los estadios de medio mundo. Suena bonito. La afición astigitana, adormecida por la resaca de las fiestas de San Mateo, sólo podía responder con una pitada para tapar la melodía rojiblanca que brotaba bajo el sol de preferencia. Menos, muchos menos que en Sevilla, pero entregados. Estoy pensando que igual Pina fletó autobuses para Sevilla porque sabía que acudiría Pozzo. A poco que los resultados acompañen, habrá trescientos de los nuestros en cada campo.
La sartén de Andalucía ha quemado la hierba del campo de fútbol. Este deporte ya es difícil de por sí, pero si además queremos jugar sobre un terreno duro y despoblado de verde, es casi imposible. Rasear el cuero fue un milagro. Al final del partido, ya en el vestíbulo del estadio, los jugadores tenían buena cara. Es un empate, vale, pero el equipo no encajó goles y entendió que en días así, en campos así, habrá que pelear mucho para arañar los puntos. La actitud fue inmejorable y Tomé reacción con grandeza y valentía ante una situación adversa. El público no espara menos de usted, entrenador.
Diferencias. Por cierto, dice mi padre que es poco elegante hablar de dinero. Perdona papá, no me resisto a contar que el jugador que más cobra en el Écija recibe ochocientos euros al mes, y existen dos tipos de suplementos: cuatrocientos para que los jugadores forasteros paguen su vivienda, y doscientos para que los residentes en Sevilla llenen el depósito. No se molesten en comparar, al final son once contra once. Las diferencias se marcan en nueve meses, no en un partido. Ese ´chisme´ me lo contó un abuelo con el que converso cada vez que visitamos Écija. Un hombre encantador. Su nieto le escucha. Viva el fútbol.