EFE
Sin inmutarse, a lo suyo. El Barça, liderado por la maestría de Andrés Iniesta ofreció la enésima lección de fútbol de la temporada para mantener su ventaja al frente de la Liga con una goleada sin paliativos al Sevilla (4-0), el tercer clasificado del campeonato. En un momento caliente de la temporada, con el Real Madrid de nuevo a tres puntos, el Barça respondió a lo grande, con un triunfo de prestigio, de esos que no dejan dudas ni de la calidad ni de la ambición del equipo de Guardiola, que redondeó otra noche estelar. Buena culpa de todo ello fue de Andrés Iniesta.
Su gol en el minuto 3 disipó cualquier atisbo de dudas sobre la presión que el Barça, el líder de la Liga, pudiera tener antes del inicio del encuentro y tras la agónica persecución del Real Madrid. Iniesta contagió al resto. El albaceteño ofreció una clase de toque y desmarque, de visión y de anticipación a la jugada, una lección que sus compañeros no desaprovecharon. Una combinación de tiralíneas entre Xavi e Iniesta habilitó a Eto’o quien, desde el área pequeña, decidió la suerte del partido, cuando se habían disputado sólo 16 minutos. Antes del descanso, el Barça pudo decidir el partido.
Iniesta le puso un balón en el segundo palo a Piqué, que llegó tarde, pero la más clara la protagonizó Xavi. Iniesta, después de una combinación con Eto’o, le regaló el 3-0, pero Xavi picó por encima de Javi Varas. Fue generoso el albaceteño, que le dio una nueva oportunidad a Xavi, ya en la segunda mitad. Una combinación, ahora con Eto’o, y un pase atrás a Xavi, que desde fuera del área ahora sí estuvo certero en el minuto 49 (3-0).
La lección de Iniesta duró justo una hora, el tiempo que Josep Guardiola decidió mantener en juego al manchego. Cuando se fue al banquillo, con el público del Camp Nou puesto en pie, su equipo ya había cerrado el partido, ganaba por 4-0, después de que Henry finalizara, su enésimo desborde sobre Mosquera, con un tiro cruzado a la red. El fútbol del Barça no bajó enteros ni cuando Xavi, en el 74’ también dejó la escena. Jugó y jugó el equipo azulgrana con la misma intención asesina e intentó aumentar su cuenta, pero sus delanteros ya no estuvieron acertados.