EFE
El inicio de los actos que conmemoran el centenario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), marcó el tercer día de concentración de la selección. Las pruebas de Del Bosque, el estado de los 'tocados'. Los candidatos a sustituir las ausencias de Carlos Puyol y Andrés Iniesta. Todo quedó al margen cuando reapareció Ramón Calderón.
Era la primera ocasión en la que acudía a un acto oficial, con papel de protagonista, desde que abandonó la presidencia del Real Madrid. Su regreso a la escena pública. Un nuevo discurso con un cargo diferente. De las lágrimas del día de su adiós en el Bernabéu, a la esperanza de deslumbrar con un centenario que debe ser el orgullo de la afición española.
El amplio salón Luis Aragonés se quedaba pequeño ante la espectación que generó el designado presidente de la comisión organizadora del Centenario de la RFEF. Cerca de treinta cámaras, un número similar de fotógrafos, el doble de periodistas.
Tras el acto, con el que la Federación dio el pistoletazo de salida a todos los fastos, Calderón fue atropellado. A dos días de la Asamblea que debe limpiar la imagen de la que provocó su salida del club, el ex presidente blanco fue literalmente asediado por la prensa. No era buen día para reaparecer.
No pudo dar un paso sin treinta micros en su boca. Nervioso en el centro de todas las miradas. Su intención era no hablar. Acabó lanzando un mensaje de 'piedad'. "Yo ya no soy nadie". Calderón sólo desea olvidar una etapa difícil. El adiós al club de su corazón.
Pide a la desesperada que le dejen centrarse en su nuevo cometido en la Federación española. Acogido por el presidente, Angel María Villar, después de relanzar las relaciones entre RFEF y Real Madrid.
No explicó si es verdad que, de legado, ha dejado cerrado el fichaje de Cristiano Ronaldo. No aclaró si fue quien firmó el millonario finiquito de Luis Bárcena. Y hasta deseó suerte a Florentino Pérez si se decide a presentarse a las próximas elecciones. A la persona que más atacó como presidente, le desea ahora lo mejor por la paz del madridismo.