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HEMEROTECA » |
L. O. Dos polizones a la deriva en una balsa que se hunde en la que sólo hay sitio para uno. Ganar para seguir vivos, así se llamó la película de anoche en la Isla de San Fernando en un partido con tintes dramáticos por la precaria situación de los contendientes, no sólo en la tabla sino también en el bolsillo. El empate fue justo, aunque marcar en el último suspiro siempre aporta matices de victoria y pinta de ilusión el futuro. El Granada 74 volvió a dar una sensación de solidez, mostró buen juego y confirmó lejos de casa que está vivo.
Con el agua al cuello y sin más resultado válido que la victoria, los dos conjuntos se fueron extrañamente a por el partido a tumba abierta, sin nada que temer y con poco que defender. De hecho, los primeros veinte minutos fueron de un ritmo trepidante, de mucha intensidad y acciones peligrosas y brillantes en las áreas.
Nada más empezar, a los treinta segundos, Camacho se empleó a fondo ante Javi Casares en un mano a mano para los gaditanos. Pero el conjunto visitante no se arrugó y Pepe peinó un balón que se paseó por el área pequeña pidiendo a gritos que alguien le ayudase a besar la red (8´). Puli volvió a avisar al cuarto de hora, dos minutos antes de que Juan Moreno superarse a Raúl Iglesias por alto en una ocasión que terminó desbaratando el central Porto justo en la raya de gol.
En contra. Cualquiera pudo adelantarse en este enloquecido tramo del encuentro? y salió cruz: Canito envió un balón largo que prolongó Puli con la cabeza para que Javi Casares se mostrara más hábil que los centrales, burlando la entrada de Montoya y definiendo con clase ante Camacho. Golazo. Quizá la zaga rojilla debió hacer más. Ahí respiraron los dos equipos, como una tregua consentida pensando en volver a las armas tras el descanso.
Y volvieron, vaya que si volvieron. Una batalla de las que no se ven ya en el fútbol, sin contemplaciones ni envoltorio. Fue un tributo a la verdad, a la honestidad y a la vergüenza del fútbol y los profesionales que lo fabrican. Una segunda parte emocionante que completó un partido para recordar y que nadie diría que enfrentó a dos equipos en zona de descenso. Empató el 74 en el minuto 66, cuando Nino remató delante del dubitativo guardameta un saque de esquina. ´In your face´, que se dice en el reino de Pau Gasol. Sin embargo, en medio de una vorágine sensacional, Puli puso de nuevo por delante al San Fernando al rematar un centro de Casares.
Pero no, no iba a quedar así la historia. Con la estrella de Gámiz relumbrando en Bahía Sur -partidazo del canterano-, Ortiz quitó el cuero al portero y fue derribado dentro del área. El penalti conducía a la gloria hasta que Raúl Iglesias destrozó el sueño con una gran parada. Quedaban siete minutos para demostrar que este equipo luchará por la permanencia hasta el final, así que se fue a por el empate dejándose la vida en el intento.
Empate final. Pasado ya el noventa, Nino corrió con toda su alma hacia una pelota que dormía entre él y el portero, llegó antes, regateó y anotó. Nino, decisivo, saboreó la gloria de los momentos cumbres. Y supo a victoria. Se puede, claro que se puede.
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