JAVIER AGUILERA.
La Segunda División, categoría que ya no va a poder seguir disfrutando el Granada 74, es una diferente. Pocos técnicos acaban la temporada en los banquillos que ocupan en agosto y los equipos, en su búsqueda por cumplir los objetivos, utilizan habitualmente a muchos más futbolistas que en otras divisiones. Los cambios en las plantillas son continuos y los balances que se hacen a final de Liga así lo demuestran.
El Granada 74, por ejemplo, ha utilizado durante el campeonato a un total de 30 futbolistas, cantidad exagerada en cualquier plantel pero que en Segunda es sólo ligeramente superior a la media de todos los equipos. De José Juan a Jaime, de Benja a Viator, de Valero a Marco, de Borja Criado a Alberto o de Sáizar a Vinuesa, sin olvidar las apariciones fugaces de Montoya, Urtáin o Juanma Ortiz. 30 jugadores que se dice pronto, pero que daría casi para hacer tres onces titulares distintos.
Lo del 74 no es tan raro si se comprueba que 15 de los 22 conjuntos de Segunda, han tenido esta campaña plantillas de entre 28 y 32 jugadores, destacando en el exceso Celta, Las Palmas y Sevilla Atlético. Lo normal. En la parte contraria está el Tenerife, con sólo 20 futbolistas utilizados y el Castellón, con 24, aunque son los dos únicos de la categoría que no han llegado a los 25, justo las fichas máximas que se pueden tener a la vez diligenciadas y dadas de alta para jugar.
Cierto es que la Segunda es más larga en duración que otras competiciones y que todos los equipos también deben afrontar la Copa del Rey, mas las cifras siguen siendo exageradas. Más aún, si como ocurre en el caso del Granada 74, al final no sirven para que se alcancen los objetivos previstos.