DANI R. MOYA
Entre la Calle de la Colcha, San Matías y Pavaneras se encuentra una estatua que para muchos granadinos es conocida popularmente como la "del moro". En realidad se trata de un monumento dedicado al judío Yehuda Ibn Tibon, "patriarca de los traductores, médico, filósofo y poeta", según explica el pedestal.
Tibón fue el primero de una vasta familia de sabios que llegó hasta el siglo X con la figura del intelectual y escritor italomexicano Gutierre Tibón, del que ahora se cumplen 10 años de su fallecimiento y que fue el encargado de donar la estatua dedicada a su antepasado a Granada.
Filólogo, historiador, antropólogo e incluso inventor, nació en Milán (Italia), en 1905, pero vivió la mayor parte de su vida en México, donde falleció en 1999. De hecho, se llegó a identificar tanto con la idiosincrasia del país, con su historia y costumbres que cuando falleció muchos pensaron que era mexicano de nacimiento.
Gutierre Tibón realizó sus primeros estudios en Suiza, donde inventó la máquina de escribir portátil ´Hermes Baby´. Esta máquina fue patentada por Olivetti, en 1936, y las grandes ganancias que se obtuvieron le permitieron viajar por todo el mundo.
Su llegada a México se produjo en 1940, invitado por el profesor y escritor Isidro Fabela. Su intención era la de estudiar algunos aspectos del país, pero lo que iba a ser una visita temporal resultó definitiva.
Para el escritor Miguel Ángel Muñoz, que ha publicado recientemente una antología de textos de Gutierre Tibón titulada ´Lo extraño y lo maravilloso´, "fue un hombre que hizo muchísimo por difundir a este país siendo un extranjero. Fue una de las personas que más estudió a México, cada rincón del país, desde pueblos como Pinotepa Nacional u Olinalá: fue el primero en darle voz a la gente de esos pueblos". Otra de sus grandes aportaciones a la historia contemporánea fue haber redescubierto el nombre de México, que significa "en el ombligo de la Luna".
Sus investigaciones sobre la historia antigua de Mesoamérica están reconocidas hoy día como de absoluta referencia. Así lo demuestra su obra ´Historia del nombre y de la fundación de México´ (1975), a la que especialistas consideran clave para entender y conocer el origen y el misterio de las leyendas y mitos indígenas, sobre todo toltecas y mexicas. Su pasión por la tierra azteca le llevó a publicar un largo número de obras. En 1966, en asociación con Eduardo Weinfield, inició la ´Enciclopedia de México´, en sus primeros tres tomos, con el deseo de reunir en una sola obra todo el conocimiento sobre el país.
La obra del escritor es tan vasta que abarca los títulos ´Introducción al budismo´ (1957), ´América. Setenta siglos de la historia de un hombre´ (1945), ´Aventuras de Gog y Magog´ (1946) y ´Origen, vida y milagros de su apellido´ (1946). En México, ´Diccionario etimológico de los nombres propios de las personas´ (1956), ´Pinotepa Nacional. Mixtecos, negros y triquis´ (1961), ´Mujeres y diosas en México´ (1967) y ´El mundo secreto de los dientes´ (1972). Otras obras suyas son ´El jade en México: el mundo esotérico del chalchihuite´ (1983), ´La ciudad de los hongos alucinantes´ (1983) y ´Los ritos mágicos y trágicos de la pubertad femenina´ (1984), entre otros.
La producción de Tibón ronda los 50 libros, realizados en más de 60 años dedicados a la investigación, pero la mejor manera de definir sus aportaciones son las palabras del gran erudito mexicano Alfonso Reyes, quien lo definió como "un hombre del Renacimiento".
A lo largo de su vida, Gutierre Tibón obtuvo el doctorado honoris causa de la Universidad de San Nicolás de Hidalgo en Michoacán (1946); fue Académico de número por la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica (1946); Académico de número por la Academia Nacional de Ciencias (1958) y Académico honorario de la Academia Mexicana de la Lengua (1992). Tibón obtuvo varios reconocimientos, como el la Cruz al mérito de la República Austriaca en 1959; la Condecoración del Águila Azteca en grado de Encomienda, en 1972; el Premio Internacional Alfonso Reyes, en 1988, entre muchos otros.
El 10 de diciembre de 1987 ingresó en la Academia de la Lengua de México como miembro honorario de Italia y fue colaborador del diario Excélsior. Se encontraba preparando tres libros cuando le llegó la muerte. Sus restos fueron sepultados en el panteón de Acapatzingo, Morelos, junto a sus padres y hermanos. Su nombre, al igual que el de su ancestro Yehuda Ibn Tibon, está ligado a Granada, y a mediados de los años ochenta el propio Gutierre Tibón inauguró una calle con la que la ciudad quiso rendirle homenaje.