PILAR ARJONA
A la química se la odia o se la ama. Todo es cuestión de reacciones. Precisamente, las que ayer buscaban en el Parque de las Ciencias 150 alumnos andaluces de Secundaria y Bachillerato, no sólo para obtener cosméticos, sino también para encontrar vocaciones científicas a través de actividades lúdicas y, a la vez, divertidas. El objetivo era acercar esta ciencia a los jóvenes ofreciéndoles una visión diferente y útil de la química.
La intención era mostrar la importancia que tiene en la vida cotidiana, pues los pendientes, las gafas o la ropa tienen relación con ella. Muchos, sin embargo, se mostraron reticentes ante una disciplina tediosa. Para superar esta barrera, el museo granadino celebró el Día de la Química en Andalucía con talleres y representaciones teatrales que muestran que la química puede ser mágica y sorprendente.
Cómo hacer sales de baño, jabón o protector labial a partir de aceite de oliva o descubrir que la tinta también puede ser invisible fueron los anzuelos para pescar futuros químicos entre los jóvenes. Aceite, vaselina y esencias de sabores eran los ingredientes para obtener un protector labial que despertó el interés del alumnado femenino.
“Lo fundo al baño maría, lo meto en la cajita y lo dejo enfriar”, explicaba una de ellas tras elegir la esencia de manzana para su producto. Otras optaron por el melocotón o la vainilla tras mezclar las cantidades precisas y remover bien las sustancias.
“¿Qué hay que hacer? ¿Por qué reacciona así?”, eran algunas de las preguntas planteadas a las monitoras de esta experiencia. Había que enterarse de todo para poder ponerlo en práctica en el futuro. Tinta invisible. En el taller sobre tinta ‘simpática’ descubrieron que ésta no se deja ver en el papel en el que se ha escrito hasta que no se le aplica calor o algún agente químico y aprendieron a obtener esta tinta invisible a partir de jugo de limón o naranja.
Los alumnos también observaron la relación de esta ciencia con la vida real a través del ‘Teatro con química’ de varios estudiantes de la Universidad de Valencia y visitaron el pabellón de Cultura y Tecnología de la Prevención del Parque de las Ciencias. El objetivo era enamorarles. Y el amor también es una reacción química.