LA OPINIÓN
?El pintor Jesús Díaz está convencido de que vivir del arte en Granada resulta doblemente complicado. "Aquí hay poco movimiento artístico, pocas galerías y poco dinero. Hablamos de tres aspectos fundamentales. Murcia, por ejemplo, siempre ha tenido actividad. Todo depende del dinero, tanto de los galeristas como del poder adquisitivo de los compradores", matiza. Según el murciano afincado en Granada, "son pocos los que logran vivir del arte. Depende de los contactos que uno tenga. Somos la parte más frágil y al mismo tiempo la más fuerte de la cadena del negocio. Somos los que venimos empujando. Los galeristas quieren nuevos talentos".
Una teoría secundada por David Pavón: "Nadie lo tiene fácil a no ser que se haya labrado un nombre. Tienes que ser muy, muy bueno para consolidarte a una edad temprana. El mercado es cada vez más extenso y necesita nutrirse de gente que valga. Luego, como en todas partes, los hay que llegan lejos gracias al enchufe. Sólo aquellos con mucho talento llegan lejos en la profesión al terminar la carrera". Pavón confirma el tópico: "Sí, se puede pasar hambre en Bellas Artes. Hasta que te especializas".