DANIEL R. MOYA
El novelista y catedrático de Historia José Calvo Poyato es uno de los escritores que con más rigor literario e histórico se ha acercado a la figura de la filósofa Hipatia, un personaje que le fascinó mucho antes de que Alejandro Amenábar decidiera rodar ´Ágora´. Ayer presentó en Granada su novela ´El sueño de Hipatia´ (Plaza & Janés), un thriller en el que se alterna la Alejandría de finales del siglo IV, cuando los cristianos estaban desplazando a los sabios que hicieron de esta tierra un lugar de conocimiento y tolerancia y el Egipto del siglo XX, en 1948, cuando unos campesinos descubren por azar unos códices ocultos durante 1.500 años.
–Hipatia parece un personaje fascinante pero hasta hace muy poco apenas se conocía.
–Sobre este personaje cayó un manto de silencio que ha durado 1.500 años, probablemente por lo que ella representaba. Fue una mujer que marcó una época, con muchísimos atractivos. Hipatia reivindicó un papel distinto al que su época daba a las mujeres y esa es una de las razones por las que desde unos años a esta parte se ha venido redescubriendo.
–¿Qué es lo que más le llamó la atención de esta mujer para que se convirtiera en la protagonista de su novela? –Hipatia fue un símbolo de tolerancia. Ella vivió en Alejandría a finales del siglo IV y principios del V, un momento en el que el cristianismo no sólo se está asentando como un poder que dominará durante muchos siglos, sino que está dirimiendo qué es la ortodoxia, eliminando como herejías otras interpretaciones. En ese mundo vivió Hipatia, y ella representa el mundo clásico. Ella era una filósofa atraída por el platonismo, por la matemática... Su figura no le interesaba a la Iglesia porque representaba precisamente ese mundo que querían sustituir, borrar. Pero Hipatia no estaba en contra del cristianismo. De hecho, de las pocas fuentes que nos hablan de ella, está Sinesio, que era obispo y discípulo suyo. Un sector cristiano muy fanático fue el que acabó con su vida de manera muy lamentable: la cortaron con lascas y conchas de mar afiladas, le fueron abriendo heridas hasta que murió.
–No me negará que la película de Amenábar que se estrena el viernes ha estimulado que aparezcan unos cuantos libros sobre esta figura histórica.
–La película de Alejandro Amenábar, sin duda, es un acicate importante. Cualquiera tiene derecho a escribir lo que quiera y cómo quiera, vivimos en un país libre. Yo me acerqué a Hipatia hace algunos años, después de leer un ensayo de una historiadora polaca. Me atrajo mucho el personaje porque siempre me han llamado la atención las mujeres que en su tiempo desafiaron el sitio que se les tenía reservado. Cuando descubrí a Hipatia pensé que podría ser la protagonista de alguna de mis novelas. Estoy contento de haber escrito este libro y no creo que sea malo que hayan aparecido otras novelas sobre ella, si responden mejor o peor a la realidad de lo que aquello fue. En cualquier caso, por honradez intelectual, hay que señalar que sobre este personaje sabemos muy poco, cabe en tres o cuatro folios. El manto de silencio sobre ella ha sido lo suficientemente espeso. Pero sí podemos reconstruir el tiempo que ella vivió y lo que esta mujer simbolizaba en ese tiempo.