SUSANA GOLF
A veces la vida viene complicada. A ´El Langui´ se le presentó hace 30 años en forma de parálisis cerebral. No se rindió. Lidera un famoso grupo de hip hop –La Excepción–, ha ganado dos Goyas –actor revelación y canción– con ´El truco del manco´–, dirige Radio Taraská y ha escrito un libro de reciente edición. Y cada noche sube, por voluntad propia y sin ayuda, 16 escalones antes de irse a la cama, que además dan título a su obra.
–¿Quién es ´El Langui´?
–Langui viene de una persona que para mí fue una referencia aún antes de yo saberlo. Se llamaba Matías, tenía una discapacidad, pero era un tipo muy activo. Mis amigos me decían que parecía ´El Langui´.
–¿Y usted? ¿Se sabe un ejemplo?
–Sé que constituyo una referencia.
–Tuvo una familia que no se resignó con su parálisis cerebral. Eso ayuda.
–Mis padres tuvieron claro que tenían que tratarme como a cualquier otro hijo. Sabiendo las limitaciones y superando los miedos. Pero que tenía que tener las cosas al mismo alcance que los demás. Si me caía, no me cogían, me decían "levántate".
–De niño soñaba con ser futbolista. ¿Fue su gran frustración?
–Entre unas cuantas, de las más grandes. Era mi sueño. Yo remataba, jugaba de portero... Hasta que me quité la venda y entré en un bache hondo. Además, tenía una edad fatídica, no me importaba nada, me costó encontrar el camino.
–Pero lo hizo. Con el hip hop.
–Descubro algo muy bonito que me hace despertar vital. Empiezo a sacar lo que tenía dentro, a leer poesía, enciclopedias, a interesarme por otros músicos. Fue el motor. La primera rama que cogí y hoy es mi profesión. Además, el hip hop está haciendo un gran bien a muchos jóvenes.
–Los 16 escalones del título de su libro son reales –los sube cada día para irse a dormir– y una metáfora de las dificultades que tiene que superar en su vida.
–Y son los valores, las actitudes que he ido aprendiendo. Necesitaba expresarlo. El primer escalón es la ilusión. Lo que te mueve, sin ilusión es difícil poder empezar nada. El último es el amor... El amor es lo que tenemos todos dentro. Hay quien ama el dinero, quien ama a los animales. Yo cuento una historia muy bonita con el primer perro que tuve.
–En mitad de la ascensión, aparece la compasión. ¿Un escalón negativo?
–No, porque transformo la compasión en fuerza. Cuando alguien dice "¡qué lástima!" yo pienso "os váis a enterar". No hay rencor, intento ponerme en lugar de las personas que me compadecen y las entiendo pero también espero que ellos se pongan en mi lugar.
–¿La frase que más odia es "tú no puedes"?
–Sí, es una de ellas. Soy consciente de que no puedo ser árbitro de fútbol pero puedo hacer muchas cosas. Fui a hacer un curso de técnico de sonido y me dijeron que no podía. Ahora tengo mi propio programa en Radio Nacional de España.
–Varios discos, una película, dos Goya, un libro ¿Cuál es su próximo reto?
–El escalón 17, que no está escrito, es seguir, no estancarme, no acomodarme. La recompensa no está en la meta, está en el esfuerzo por alcanzarla.
–¿Improvisaría una rima que resuma su historia?
–"Que más quisiera que no fuera así / según te toque así te tocará sufrir /cada colmena esconde una historia feliz / ya sea por drama o por la suerte de poder reír".