E. TÉBAR
El Festival Internacional de Jazz de Granada soplará treinta velas dentro de un mes. Edición dorada para festejar tres décadas de funcionamiento incansable. A pesar de las adversidades y de lo costoso de una iniciativa tan compleja, la organización anuncia para este año un cartel repleto de grandes figuras. El saxofonista Brandford Marsalis, el bajista Richard Bona o la voz de Cassandra Wilson son algunos de los grandes alicientes del programa.
También destacan las intervenciones de músicos veteranos, prestigiosos y con una dilatada trayectoria a cuestas junto a los más grandes del género. Así, el contrabajista Eddie Gómez o el multinstrumentista Abdullah Ibrahim llegarán al escenario granadino para deleite del público que, año tras año, agota las localidades del espacio escénico de la Acera del Casino. Brandford Marsalis ha desarrollado una carrera impecable al calor de su hermano mayor, el fabuloso Wynton Marsalis.
El aprendiz ha demostrado su versatilidad recreando obras de Debussy o Ravel o acompañando a orquestas sinfónicas de postín. Además, en su biografía relucen las colaboraciones en el campo del rock con Grateful Dead o Sting, amén de sus intervenciones con Jazz Messengers. Su actuación estará empañada por aires conmemorativos, ya que su cuarteto cumple ahora diez años. A su vez, Richard Bona volverá convertido en una estrella tras su memorable concierto en Granada en 2001. El aclamado bajista y vocalista estrenará banda y cumplirá con el comentario que dejó caer hace ocho años: "No me olvide, me llamo Richard Bona".
Vanguardia. Por su parte, Cassandra Wilson llega con el rótulo de ´mejor cantante de América´, como la definió la revista Time. A caballo entre el jazz, el pop y blues, su prodigiosa garganta conquistó los Grammy el año pasado, donde obtuvo el reconocimiento al Mejor Álbum de Jazz Vocal por ´Loverly´. La posición al alza patenta Erik Truffaz, auténtico alquimista del jazz de última generación. El trompetista incorpora hip hop, electrónica, reggae, rock, así como sonoridades árabes y africanas. Un fenómeno de las vanguardias recientes con ventas cuantiosas a sus espaldas en la última década.
Los espectadores ávidos de músicos con solera tampoco quedarán insatisfechos. La presencia de un tipo como Eddie Gómez estremece. Sera la única fecha en España de un contrabajista solicitado por Bill Evans durante once años y por el siempre ínclito Miles Davis. Ojo, en la época de Shorter y Hancock. Casi nada. Otro perro viejo, Abdullah Ibrahim, protagonizará un espectáculo esperado. No sólo por tratarse de un pianista, saxofonista, flautista, violonchelista, vocalista y compositor admirado por Duke Ellington, sino por su bagaje con titanes excelsos como John Coltrane u Ornette Coleman. La cultura africana y musulmana embadurna su estilo espiritual. El concierto en Granada, por la historia de la ciudad, le viene al pelo y augura emociones fuertes.
De otro lado, el contrabajista Dave Holland volverá a tierras granadinas. Esta vez sin Big Band, pero sí al frente de uno de los mejores cuartetos de jazz del mundo. En él confluyen el pianista Jason Moran, el saxofonista Chris Potter y el baterista Eric Harland. En cambio, los ritmos latinos los pondrá el habanero Ignacio Berroa. Curtido en mil batallas y fogueado con Tito Puente, Gilberto Gil o Ron Carter, estará secundado por otro ilustre, David Sánchez.