LA OPINIÓN
El flechazo de Pedro Garciarias con esta tierra fue instantáneo. Desde que el pintor cubano se instaló en Granada, se convirtió en otro artista: un artista granadino. "Esta ciudad es lo mejor y más bonito que he tenido", apunta rotundo."Al llegar, me encontré muchas cosas que había oído de niño. Miré el cielo que vio Lorca, la Huerta de San Vicente, la Sierra, la Puerta de Elvira, la Alhambra, el Generalife... Eso puede volver loco a un cubano". A ello une la poesía de Elena Martín Vivaldi y Antonio Carvajal. "Es un privilegio que me ha tocado vivir. No sé cómo agradecerlo. Pinto así porque vivo en esta tierra maravillosa y bella", concluye este granadino de adopción.