ANABEL R. DELGADO
El flamenco protagonizó anoche la velada del Parapandafolk. Cante jondo “sin aditivos” de la mano de una personalidad calificada como fenómeno social, la de José Domínguez ‘El Cabrero’. Armado con sus letras de alto contenido social y una música pura, sin fusiones, repitió en el municipio de Íllora, aunque era la primera vez que ponía su arte al servicio del festival.
–El flamenco tiene muchos palos. ¿Por cuál se decanta?
–Por los que más se adaptan a mi voz: seguiriya, soleá, malagueña, tonás... Los cantes me gustan todos, pero hago los que más se adaptan a mi personalidad.
–A sus 64 años, ¿qué es lo que le impulsa a seguir tan joven y a cantar en este festival?
–El festival no lo conozco pero me han hablado muy bien de él y sé que Íllora es un pueblo muy flamenco porque ya he cantado en otras ocasiones y lo he podido comprobar, así que voy con muchas ganas y con ilusión. Lo de joven, el hombre se muere sin soltar el niño que fue, aunque viva más de cien años.
–¿Qué relación guarda el flamenco con las músicas autóctonas presentes en el Parapandafolk?
–La raíz, son todas músicas de raíz, por tanto se mantienen
–Muchos jóvenes aficionados a otros estilos se están introduciendo en el flamenco con El Cabrero. ¿Qué tiene su música que tanto encandila al público y lo convierte en fiel seguidor?
–Es cierto que vienen muchos jóvenes a mis conciertos y esa es la prueba de que no es preciso cantar otra cosa que flamenco o cante jondo para llegarles. Mi repertorio es tradicional, sin fusiones, y sin embargo veo que a los jóvenes también les gustan los cantes por seguiriya, soleá o tonás.
–Ha tenido una vida accidentada y emocionante. ¿Hasta dónde sería capaz de llegar para defender una causa? –Hasta el refugio de la razón. Uno arriesga siempre según la seguridad que tenga en sí mismo y con pleno conocimiento de lo que está haciendo en cada momento. Así me ocurre.