DOMINIQUE BERTHOLET
Libertad han tenido para decir lo que les diera la gana y ellos siempre optan por hablar en plata. Las cosas claras y directas. Les da igual estar en un periódico o entre su grupo de colegas. Los malagueños han llegado a la cima del rap nacional a base de trabajo, constancia y perseverancia. Rayka, Sicario y Capaz lanzan frases en forma de disparos que hieren el corazón y la mente de quien los escucha. Su público es, según ellos, muy inteligente; de ahí el respeto que le tienen y el tiempo que tardan en sacar un nuevo disco.
–´Libertad, Hambre´, un título muy apropiado para tiempos de crisis. ¿Por qué han querido llamar así a su nuevo disco?
–Porque hay mucha hambre de libertad en el mundo. Ten en cuenta que la libertad ya no es sólo la tragedia del preso que está en la cárcel ni el secuestrado por el que piden un rescate. No es eso. Nosotros estamos encarcelados, bueno, como todos. Tenemos que pagar la hipoteca, la comida, todas las facturas que tengamos, tenemos que pagar, pagar, pagar y eso nos hace esclavos dentro de un sistema que habla de libertad y que no la tiene.
–¿Cuál es el mejor castigo para los débiles?
–Cuando hablamos de los débiles pensamos en la gente confiada. De eso va el tema. La gente que se cree que lo tiene todo hecho, que son los que, al final, se pegan el batacazo. Esos son los débiles. Y el mejor castigo es que vean que hay gente que lo sabe hacer mejor que ellos. Una cosa es tener confianza en uno mismo y otra cosa es creerte que eres el mejor.
–El track oculto de ´Libertad, Hambre´ cuenta con la colaboración de Fifty Bath y se llama ´Tengo muchos vicios´. ¿Cuáles son los suyos?
–Los vicios que puede tener cualquiera. La noche. Drogas de todo tipo, naturalmente quitando las intocables. El sexo; por ejemplo en mi caso, soy muy aficionado. Y otro vicio bastante sano que tenemos es el estudio. No somos conformistas con nuestros propios conocimientos, estamos continuamente investigando cosas nuevas para así aportar y darle al fan lo que quiere, de ahí que salgan esas letras tan retorcidas.
–¿Cómo es vuestro público objetivo?
–Es muy inteligente y muy parecido mentalmente a nuestras cabezas. Suele ser gente, y no es por pelotear, estudiosa, trabajadora, inquieta con su intelecto, gente lectora, aficionada al cine, a los comics, al arte y a la cultura en general. Ése es el oyente objetivo de HP Squad, el que sabe lo que está escuchando. De ahí el respeto que se le tiene al público y el tiempo que tardamos en sacar un trabajo, por que a ellos no se les puede dar cualquier cosa y nosotros, hasta hoy, siempre hemos sido progresivos.
–¿De qué lubricante están hechas las bases de Big Hozone para que resbaléis por ellas con tanta fluidez?
–[Sicario responde con su sonrisa pícara] Big Hozone es una persona que lleva dedicada a la música cerca de dos décadas, y oye, si a eso le unimos unos raperos que llevamos otro tanto... No hay nada mejor. Y el lubricante es sudor. Todo el mundo puede hacer lo que hace Snoop Dogg o Method Man pero, siempre y cuando lo hagan a base de trabajo, constancia y perseverancia. Esto es un trabajo que empieza siendo un ´hobbie´ maravilloso, pero cuando eres profesional tienes que estar constantemente dedicado a ello.
–¿Cuál es la misión de la violencia en la música?
–Es sustituir la violencia real por palabras. Te voy a dar otra explicación. Cuando se habla de ´shots´ en el rap, de disparos, se está hablando de frases; son metáforas, que es algo que ignora el personal. La agresividad en el rap es "yo tengo frases que son mejor que las tuyas y son disparos que te estoy dando al corazón y a la mente", pero siempre en un ámbito metafórico, y el que no aguanta la palabra es el débil.
–¿Existen demasiados tópicos en el rap?
– Sí que existen. Por ejemplo, uno que hay que erradicar es que el rapero tiene que ser chusma, un indeseable, un porreta o un gangster. Eso no es así. Cuando empezó el rap (principios de los 70) era un movimiento de inmigrantes que surgió para que la gente dejara de pelearse, las bandas se unieran y, sobre todo, para salir de un sitio donde a nadie le gusta estar, porque a nadie le gusta estar en la calle ni vender droga. Todos preferimos estar en casa cuando es invierno y con la estufa. El rapero original siempre ha intentado culturizarse al máximo para así poder salir de ese ambiente, que es el guetto, y tener una vida mejor para él y para los suyos. El rap es callejero, pero a nadie le gusta verse obligado a estar en la calle.