ANABEL R. DELGADO
La XII Verbena con Títeres de la Huerta de San Vicente, una apuesta por las propuestas de calidad e innovación para las artes escénicas de animación, mostró ayer su cara más internacional en el parque Federico García Lorca de Granada de la mano de compañías procedentes de Alemania, Rusia, Hungría o Dinamarca que han cosechado grandes éxitos durante sus viajes por el viejo continente.
El espectáculo estuvo envuelto en un ambiente tradicional con globos -que tuvieron largas colas de pequeños entusiasmados-, farolillos, golosinas y refrescos. El intenso calor de la jornada, que se puso en contra del respetable al inicio de la tarde, no pudo vencer a la convocatoria. Miles de personas -las previsiones calculaban unos 2.000 espectadores para la Huerta- abarrotaron las instalaciones y obligaron a los artistas a dar lo mejor de sí mismos.
Entre las compañías invitadas este año destacaron The Fifth Wheel, agrupación alemana con raíces rusas que trajo a Granada sus mejores números breves, donde fusionan el teatro, la música la danza y el humor. Cada ´sketch´ supuso un viaje por el tiempo en el que se presentaron personajes inolvidables como el sanguíneo Tabor o los esqueletos rockeros, que al desmembrarse en un millón de huesos desataron las risas de los niños.
Antes de la representación, los componentes de The Fifth Wheel reconocieron sentirse "nerviosos", ya que estaban acostumbrados a la tradición titiritera de otros festivales europeos y desconocían la reacción que tantísimo público español podría tener. El éxito de la compañía alemana fue abrumador en un certamen que es pionero en España.
Los daneses Circostancia, por su parte, dos experimentados acróbatas y virtuosos del circo, agruparon a su alrededor a otra marabunta de padres e hijos pendientes de sus arriesgados números. De Hungría llegó Mikropódium, que sacaron de un diminuto maletín personajes aún más pequeños con movimientos llenos de belleza. El espectáculo se representó en un palco minúsculo, por lo que los espectadores que se situaron muy cerca pudieron tener un perfecto punto de vista.
Intermedios musicales. El músico Leonardo Brandi fue el encargado de animar el día, con recitales al comienzo, entre actuaciones y al final del día, acompañado del guitarrista Simone Catellacci. Interpretó canciones clásicas de la música popular brasileña, desde la bossa de Jobin o Joao Gilberto a las creaciones del movimiento tropicalista de los 70.
El tiovivo ecológico, a la antigua usanza, fue otra alternativa en los intermedios para los acalorados asistentes. Caballos, toros, dragones, renos, todos hechos con neumáticos reciclados, fueron movidos por una bicicleta estática sin necesidad alguna de ayuda eléctrica.