CARMEN LÓPEZ
El 22 de julio de 1969 amaneció con los diarios granadinos repletos de sensaciones eufóricas: “¡La era lunar ha comenzado!”. El mundo, que a simple vista poco había cambiado, experimentaba un optimismo que hacía años había perdido. Las palabras que el entonces presidente norteamericano Richard Nixon dedicó a Armstrong y Aldrin encontraban eco en periódicos como Ideal o Patria, que auguraban un futuro más humano y unido.
“Por un momento de incalculable valor, en toda la historia de la Humanidad, los habitantes de la Tierra son realmente un todo”, había dicho el presidente. Ideal, que dedicaba gran parte de su publicación a la hazaña de la llegada del hombre a la Luna, rezaba así en un editorial que hacía referencia a la unión ocasionada por el acontecimiento: "Están abiertos, una vez más en la historia del hombre, los caminos de la esperanza". La hazaña, cuya expectación fue máxima durante los días anteriores a la llegada del 'Aguila' al satélite, recibió un enorme seguimiento mediático.
El interés fue tal, que se narraron sutilezas como la publicada el 20 de julio en el diario Patria: “Los astronautas desayunaron hoy tocino, bacon y mermelada de manzana”. El acontecimiento no sólo ocupaba casi la totalidad de las portadas del día posterior a la llegada del hombre a la Luna, sino que un tercio de las páginas de ambos periódicos contenían todo tipo de informaciones sobre ello. Frente a esto, hechos como la proclamación del actual Rey Juan Carlos como sucesor de Franco en la jefatura de Estado (22 de julio) quedaban en un segundo plano en los diarios.
Tras la acogida que había recibido la aventura espacial en todas las casas. Patria consideraba en su edición del día 22, que había sido “la más extraordinaria retransmisión en directo jamás realizada”. Los periódicos se llenaron de frases como “empezamos a tener la sensación de que la Tierra es un planeta pequeño y sólo en la inmensidad del espacio" (Ideal), o “el mundo entero vibró al pisar el hombre la Luna” (Patria). Pero no todos estaban contentos.
Este entusiasmo general contrastaba con las declaraciones distantes y frías del pintor malagueño Pablo Picasso, que al ser preguntado por el acontecimiento, declaró “para mí no significa nada, no tengo ninguna opinión sobre ello y no me importa”. Entre tanta excitación, los dos diarios de Granada de entonces consideraban que la llegada del hombre a la Luna anunciaba la conquista de nuevos territorios: “El hombre llegará a otros planetas, cada vez más lejos de la Tierra” (Patria); o que el viaje se convertiría en una especie de viaje turístico: “Aldrin y Armstrong, primeros seres adelantados de un viaje que pronto será común” (Ideal).
Cuarenta años después, sin embargo, estas afirmaciones todavía son ciencia ficción. De poco le sirvieron al abogado chileno Gajardo los trámites realizados, quien entonces afirmó: “Soy el único propietario legal de la Luna”.