|
|
|
HEMEROTECA » |
NOELIA M. ESTEBANÉ
Hace cuatro décadas, Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins protagonizaron lo que ellos mismos definirían como "un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad". Sin embargo, no sólo los tres astronautas alcanzaron la Luna. En Granada, miles de ciudadanos se agolparon en la madrugada del 21 de julio de 1969 frente a los escasos televisores que existían en los pueblos para vivir –como un miembro más de la tripulación del Apolo XI– un hito histórico que marcó un antes y un después en la astrofísica mundial.
Asombro unánime. "Estaba con mis padres y mi hermana en mi casa y tenía la sensación de estar presenciando un hecho futurista.
Era casi imposible creer que el hombre pudiera estar allí", comenta Piedad Redondo, que contaba con 15 años cuando el módulo lunar Eagle alunizó al sur del Mar de la Tranquilidad. "Me acuerdo perfectamente de aquella noche. Tenía tan sólo 22 años pero ya sabía que era un gran acontecimiento y me invadió la sensación de que era casi una obligación contemplar cómo Neil Armstrong paseaba por la superficie lunar", asegura Carmen Miranda.
Y si para los ciudadanos ajenos a la astronomía, la llegada del hombre a la Luna se convirtió en una de esas imágenes que permanecerán inalterables en la memoria popular, más calado produjo la misión espacial en los profesionales y aficionados al universo. "Estábamos todos impresionadísimos y no éramos capaces ni siquiera de asumirlo. Tuvimos que dejar pasar el tiempo para entenderlo completamente", manifiesta José María Quintana, fundador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, quien califica el momento como "un hecho casi indigerible".
"Para mí supuso abrirme esa inquietud por la astronomía que perdura hasta hoy", añade el vicepresidente de la Sociedad Astronómica Granadina, José Antonio Moreno. De hecho, el científico confiesa que fue el alunizaje lo que motivó que comprara a los 19 años su primer telescopio, aunque siempre le había apasionado observar el satélite de la Tierra con prismáticos. "Lo adquirí unos días después del suceso y me acuerdo que intenté buscar sin éxito la cápsula espacial en el cielo junto a mi padre".
"A la gente mayor, la llegada del hombre a la Luna le supuso alcanzar algo inalcanzable. Personalmente, el acontecimiento significó un impresionante avance técnico" sin la carga de romanticismo que tenía para los profanos en la materia, recuerda Víctor Aldaya, uno de los investigadores del IAA.
En el caso de Conchi Moya, el romanticismo imperó en todas sus vertientes durante aquel día de verano de hace cuarenta años, pues fue esa misma tarde cuando su marido (con el que lleva 34 años casada) formalizó el noviazgo con la granadina. "Estuvimos en un baile y allí nos pusimos de novios. Después de la fiesta, cada uno observó en su casa el alunizaje", declara Conchi Moya.
Televisión compartida. No hay que olvidar el papel que jugó la televisión en dicho acontecimiento, en un momento en el que los receptores eran pocos y en blanco y negro, por lo que los vecinos y amigos se congregaron en las casas de aquellos que sí poseían televisores para escuchar a Jesús Hermida. "En mi casa no había televisión, así que me fui a la de la maestra del pueblo, donde nos reunimos unas tres o cuatro personas en la terraza", aclara Carmen Miranda. Ni el calor del verano ni la intempestiva hora de la retransmisión (los astronautas salieron del Eagle cerca de las 4:00 de la madrugada en España) disuadió a los granadinos de presenciar el suceso. "Valía la pena esperar porque eras consciente de que estabas viendo algo que quedaría para la posteridad", argumenta la granadina.
No obstante, cada uno se acomodó lo mejor que pudo. "Me encontraba de veraneo en Torrenueva y colocamos una televisión en la ventana de la casa para ver las imágenes mientras tomábamos el fresquito en la calle", concreta Víctor Aldaya. "Era curioso porque desde la playa se veía una gran luna esa noche y nos sorprendíamos mirando instintivamente el televisor y la Luna, como si fuéramos a distinguir algo", rememora el científico.
Más absurda fue la idea de un grupo de miembros del Observatorio de Cartuja, donde trabajaba en esos momentos José María Quintana. "Yo me quedé en el Colegio Loyola con otras personas, pero hubo unos cuantos que decidieron subir al Observatorio para ver a través del telescopio y con sus propios ojos cómo llegaba el hombre a la Luna", explica el astrofísico. "Fue un chasco, aunque yo no paré de reirme en un rato por su genial idea", apostilla.
¿Engaño o exageración? Eso sí, pese a la magnitud de la misión espacial, el acontecimiento generó las primeras miradas de incredulidad, especialmente en la gente de más edad. "Mi abuela decía que eso era mentira y nunca llegó a creerselo", asegura Conchi Moya, iniciándose el rumor de que el paseo de Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin por la superficie lunar fue un montaje. De hecho, hasta a las personas conocedoras de la astrofísica les parecía irreal: "El alunizaje lo vi en casa con mis padres y casi no dábamos crédito a lo que contemplábamos porque en aquella época se sabían pocas cosas del universo y tú sólo percibías la inmensidad del espacio", confirma el investigador José Antonio Moreno.
Por su parte, José María Quintana aclara que "no había duda alguna de que la llegada a la Luna no era una cosa inventada", aunque el ex director del IAA critica el triunfalismo que los medios de comunicación (movidos por el poder político) otorgaron al acontecimiento. "Se intentó dar la idea de que el ser humano no tenía límites y que tenía más capacidades de las que realmente tiene", denuncia el científico, quien echó en falta más modestia y sentido común, sobre todo en las palabras "altisonantes y preparadas" que Neil Armstrong pronunció nada más pisar el suelo lunar.
Se entienda como un mito o un hecho histórico, lo cierto es que el primer alunizaje del hombre se convirtió en el hilo central de todas las conversaciones que siguieron a la retransmisión televisiva. "Fue la comidilla del pueblo durante los días siguientes", afirma Carmen Miranda. Además, tampoco faltaron las celebraciones durante la noche del acontecimiento: "Cuando terminó la retransmisión hicimos buñuelos con chocolate", comenta Víctor Aldaya, Sin embargo, lo más habitual durante aquel 21 de julio de 1969 fueron los aplausos y brindis que acompañaron al primer paseo lunar.
|
|
El cantautor malagueño ha contestado este miércoles las preguntas de los lectores ¡Consulta sus respuestas!
El Día del Orgullo Friki celebra con acciones en Internet el 35º aniversario del estreno de Star...
El realizador canadiense cuenta con el actor para su nuevo trabajo, "Cosmopolis"
La película del madrileño Antonio Méndez, que se estrenará en España en 2013, trata sobre la...
La australiana ha lucido radiante junto al resto de sus compañeros en su última película, 'The...
Han presentado la nueva película de Lee Daniels, 'The paperboy', una historia violenta de racismo...
La pareja se pasea por la alfombra roja de Cannes con la proyección de ´On the Road´, pero por...
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
Toda la información sobre el Festival de Cine de M·laga 2012, la gala, la alfombra roja, los premiados, la programación...
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD CONTACTAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||