EDUARDO TÉBAR
Si Nirvana pusieron en jaque la industria del disco en Estados Unidos con la publicación de ´Nevermind´ en 1991, en España se repetía la historia tres años más tarde. Un grupo granadino, ruidoso y extraño fichaba por la multinacional RCA. Hoy resultaría impensable. En la primera mitad de los noventa, la visión del negocio musical era muy distinta a la actual: diversas propuestas alternativas se colaban en radiofórmulas comerciales y las disqueras grandes recibían con permeabilidad a jóvenes bandas de sonoridades fragorosas, de digestión difícil.
En la formación de los primeros Planetas figuraban la bajista May Oliver, el batería Paco Rodríguez, el guitarrista Florent Muñoz y el también guitarrista y cantante Juan Ramón Rodríguez Cervilla, comunmente conocido como Jota. Se habían estrenado con el ep ´Medusa´ –en honor a la diosa mitológica que petrificaba a la gente con la mirada– a través del sello independiente Elefant.
Ya coqueteaban con temas como ´Mi hermana pequeña´, piezas herederas de la tradición anglosajona más oscura y opaca que encandilaron a los padrinos de Radio 3. Algunas de ellas, presentes en sus primeros conciertos bajo el rótulo de Los Subterráneos. Al saber que Christina Rosenvinge se paseaba por Madrid acompañada por un conjunto del mismo nombre, cambiaron la denominación. Y la diosa fortuna les sonreía. Los Planetas firmaban con una discográfica potente, que les ofrecía grabar en los lujosos estudios Sonoland, en Madrid. "Sonoland era muy profesional. Allí grababan figuras de mucho éxito. Nos daba miedo de que nuestro sonido se desvirtuara. Incidimos en eso con el productor", rememora Jota.
Influencias. ´Super 8´ refleja el sonido de Los Planetas en toda su crudeza y visceralidad. Como los trabajos de The Jesus & Mary Chain, Spacemen 3 o My Bloody Valentine, pretendían incorporar la filosofía ´shoegazing´. Indolentes, irreverentes y refractarios. Eso sí, en castellano, invitando a los oyentes a un universo lírico repleto de sentimientos asumibles por todos los públicos. La voz nasal de Jota, en segundo plano, abría las puertas a las pesadillas en un excitante parque de atracciones musical.
"Era la tendencia dominante. Desde el 90 hasta el 94 estuvimos aprendiendo a manejar los instrumentos. Lo moderno por la época era My Bloody Valentine. Nosotros nos metimos en esa onda. Los periodistas especializados estaban muy abiertos a esa música, que era la que más nos gustaba", explica el líder. "Siempre hemos hecho canciones de pop clásico que expresan emociones muy comunes.
Lo llamativo en el 94 era el lenguaje que empleábamos, muy moderno para aquellos días. Pero nuestra vocación es la del rock n´ roll clásico, siempre", matiza Jota. Los múltiples analistas de la obra de Los Planetas coinciden en subrayar las letras como la clave de su éxito. Textos a veces incomprensibles bajo el colchón de guitarras distorsionadas. Sin embargo, el muro sónico esconde en la mayoría de las ocasiones redondas gemas de pop atemporal. ´Super 8´ contiene mucho de los clásicos obligados del repertorio histórico de la banda. ´Qué puedo hacer´, ´Brigitte´, ´De viaje´... Himos generacionales. Para muchos, la crónica de sus frustraciones amorosas de juventud.
"Estos temas no se había abordado de la manera en que lo hicimos nosotros. De una forma más romántica, descarnada y viva", reconoce el autor, al que todavía le conmociona el cancionero de ´Super 8´. "Seguimos tocando ´De viaje´ y ´La caja del diablo´. Me gustan mucho ´Rey Sombra´ y ´10.000´. Esta última sólo la hemos llevado al directo al principio de nuestra carrera".
Momentos de cambio. Jota recuerda aquellas jornadas de 1994. Tanto él como Florent abanderaban un proyecto que crecía como una bola de nieve. Sabían que algo estaba a punto de estallar. "Era un periodo muy intenso para nosotros. Acabábamos de formar el grupo. Intentábamos salir adelante. Habíamos grabado un single para la independiente Elefant. La multinacional RCA nos hizo una oferta muy interesante para grabar. Me vienen a la cabeza momentos muy excitantes, divertidos e importantes de mi vida".
El tándem de guitarras establecía el germen de las canciones. Jota, que pasó tres años en la Facultad de Sociología, y Florent, aplicado alumno de Derecho, encontraron en la música una válvula de escape. Ambos se repartían el proceso creativo. "Florent y yo llegábamos con algunas ideas básicas para las canciones; una secuencia de acordes y una melodía. Sobre eso, elaborábamos los arreglos entre todos. Luego, yo le ponía la letra. Todas las canciones de esa época se hicieron así".
Disipados los restos de la Movida madrileña, Los Planetas reivindicaban a figuras como Mamá o Nacha Pop. Extraño comportamiento en una pléyade ofuscada por matar al ´padre´. "Nos distinguimos de la mayoría cantando en español. Teníamos una ambición mayor por conseguir llegar a un público. No estábamos seguros de que nuestra música fuera buena, pero sabíamos que era diferente".
En su espejo, escasos compañeros de andanzas repartidos por la geografía: Sr. Chinarro, La Buena Vida, Surfin´ Bichos. "Éramos conscientes de que algo tenía que pasar porque estábamos mirando al rock alternativo que se hacía en Inglaterra y en Estados Unidos. En España, nadie seguía esa línea. Pensábamos que alguien se tenía que encargar de tocar ese tipo de música".
Estética pop. "Desde el primer momento tuvimos muy claro el discurso y la estética. Lo hablamos entre nosotros y sabíamos qué camino seguir. Nos invadía una idea muy ´warholiana´ del pop. Pretendíamos crear una imagen de marca de Los Planetas con algo muy impactante en lo visual. Elefant me enseñó las portadas que hizo Aramburu para La Buena Vida. Nos encantaron. Al poco tiempo, también nos lo recomendó Javier Liñán [A&R de la compañía]. Estaba claro. Buscábamos un concepto muy pop para la portada. Una imagen muy poderosa. Javier es un genio".
Con ´Super 8´, Los Planetas daban el pistoletazo a la invasión de formaciones ´indies´ en España. A la proliferación de sellos humildes. Paradójicamente, a ellos les correspondía lidiar con las tempestades de una multinacional. "Nuestro circuito del directo siempre ha sido el independiente. Hemos tenido conflictos con la multinacional por introducir nuestras normas de trabajo. Por ejemplo, poner la publicidad en los sitios adecuados y no en los espacios contrarios a lo que pensamos.
RCA, que ahora es Sony, ha reconocido que nuestro planteamiento era acertado, a pesar de que al principio pudiera parecer excéntrico". Ellos apostaron por la profesionalización de medios sin renunciar a la actitud independiente. En ´Super 8´ se aprecian todos los rasgos que han engrandecido a la banda.
Desde el pildorazo pop de ´Qué puedo hacer´ –todavía llega gente a Granada preguntando por el bar Amador de López Mezquita que se menciona en la canción– hasta la prolongada letanía psicodélica de ´La caja del diablo´ –la favorita de Erik, el batería desde 1996–. Ahora, dan forma a catorce nuevas composiciones y el sello de Jota, El Ejército Rojo, prepara la reedición en vinilo de toda la discografía a partir de octubre en tiradas limitadísimas de 500 unidades. Siguen en órbita.