BALTASAR G. CANO
Los obras que se realizan con cargo a los fondos de inversión local del Plan E en el barrio sexitano de San Miguel no están dando el resultado que los vecinos esperaban. La calle Cuesta de San Miguel, que comunica la plaza del ayuntamiento con el museo arqueológico de la Cueva de Siete Palacios, ha quedado, tras la reforma, "con más pendiente que antes", según denunció un vecino. Al parecer, y siempre según los lugareños, la cuesta no se ha rebajado "ni se han hecho descansos entre los tramos".
El mayor número de quejas por el resultado de los trabajos llega por "los remates", ya que "no han sido muy finos al unir las aceras con las casas", según manifestó una residente. Además, los escalones "no cumplen con una escala" y en el mismo tramo unos son más grandes que otros, lo que puede provocar "tropezones al subir o caídas al bajar", declaró una vecina mientras trataba de ascender con un carricoche por una pendiente con más de un 20% de desnivel.
Uno de los afectados aseguró que la caída que se le ha dado al agua en la calle "varía de un sitio a otro", lo que provoca que "las rejillas de las alcantarillas, en alguno puntos, no sirvan para nada". Los vecinos han tenido que construir paradas de hormigón para encauzar el agua hacia los imbornales y evitar que entre en las casas cuando llueve.
El grupo municipal socialista denunció, por su parte, que "los adoquines han quedado por debajo de los portales de las viviendas, lo que en caso de lluvia puede provocar inundaciones". Según el portavoz local del PSOE, Francisco Prados, los escalones altos y estrechos y las rampas "son una barrera arquitectónica para las personas con discapacidad".
El proyecto, que contaba con un plazo de ejecución de tres meses y una inversión de casi 130.000 euros, no ha cubierto "las expectativas de los vecinos", según Prados.