JOSÉ LUIS MORENO
El Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Costas, invertirá aproximadamente seis millones de euros en la mejora de las playas de Poniente y Granada. La actuación persigue solucionar los problemas que aparecen en ambas zonas cada vez que hay un temporal o simplemente como consecuencia de la falta de aporte de arena a través del río Guadalfeo debido a la construcción de la Presa de Rules.
Según la información a la que tuvo acceso La Opinión de Granada, la actuación planteada por el Gobierno consistirá en una "redistribución de áridos entre el río Guadalfeo y el dique de Poniente del puerto de Motril, lo que afectará al litoral motrileño y a una pequeña franja de litoral en Salobreña, concretamente, a la denominada playa ´de la Cagailla´.
Los trabajos supondrán el traslado de más de un millón de metros cúbicos de arena desde las playas del Cable y Poniente para su colocación en las inmediaciones de la desembocadura del río, es decir, en las playas de Granada y ´La Cagailla´. "De esta forma se pretenden gestionar los áridos para reducir los desequilibrios provocados por la ausencia de aportes del río".
El proyecto también plantea la posibilidad de aportar arena de otros lugares si fuera necesario. La finalidad es repartir los áridos entre la zona de costa que más arena tiene, es decir, las playas del Cable y el inicio de Poniente, que cuentan con más de 100 metros de anchura, y las zonas de Granada y ´la Cagailla´, en las que la anchura es de 15 a 20 metros, que se reducen a diez en el caso de que suba el nivel del mar.
Preservación. La actuación, que aún está sin licitar, afectará a más de cuatro kilómetros de litoral, según el resumen de la memoria del proyecto. Además, pretende convertirse en una solución a medio plazo hasta que los técnicos del Ministerio decidan cuál es la mejor alternativa para la preservación de Playa Granada.
Los vecinos de la zona han solicitado en varias ocasiones que se construya un sistema de defensas para la citada ribera, una propuesta que actualmente estudia la Dirección General de Costas para conocer cuál sería el mejor procedimiento, si a través de espigones o de barreras sumergidas, entre otros, o si esta idea afectaría a la dinámica del litoral y, por tanto, habría que descartarla.