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GERARDO PÉREZ Que la pesca es un sector en crisis permanente se ha convertido casi en un tópico. Afectada por elementos estructurales de superexplotación, agotamiento de caladeros, altos costes del combustible, bajos precios del pescado, intermediarios en las ventas, falta de personal y de marineros cualificados en los barcos, entro otros factores, las pesquerías de la costa granadina, así como del resto del litoral mediterráneo, han experimentado una caída considerable de la actividad. En el área atlántica, aunque también se observa una bajada, no es tan acusada como en la zona oriental de Andalucía.
El descenso en el número de barcos y personal basta para hacerse una somera idea de la situación. Así, en la modalidad de pesca de arrastre en el Mediterráneo andaluz había 151 barcos en 2007, con un número de tripulantes que alcanzaban los 605. En la actualidad el número de embarcaciones de este tipo suman 97, con 495 marineros a bordo.
En el voraz (besugo), de 98 barcos se ha pasado a 94, mientras que en la modalidad de cerco se mantiene, ya que tan sólo pierde un barco de los 89 contabilizados en 2007.
En cuanto al palangre (una línea principal a la que se amarran ramales dotados de un anzuelo cebado en el extremo libre), la flota destinada a esta actividad la componían 48 barcos hace tres años, que en la actualidad se han quedado reducidos a 42. En la misma proporción, el número de marineros ha pasado de 258 a 143.
La pesquería mediterránea andaluza se complementa con 59 barcos mariscadores de Málaga.
La flota pesquera en el área atlántica – Cádiz y Huelva–, también ha experimentado una bajada en los últimos tres años, aunque no tan acusada. Los 173 barcos de arrastre contabilizados en el golfo de Cádiz en 2007 han pasado a ser 157 en 2009, aunque conservando un número similar en las tripulaciones. La modalidad de cerco, sin embargo, ascendió de 97 a 126, dado que algunos de arrastre se adaptaron a esta modalidad.
La chirla del golfo de Cádiz ha sido quizás el sector más afectado. De 232 barcos de 2007 se bajó a 117 en 2008 y a tan sólo 108 en el presente año. La flota se complementa con los 51 mariscadores de Cádiz.
Motril. En la costa motrileña la flota pesquera está compuesta por cinco barcos de cerco, en los que trabajan medio centenar de personas y 30 de arrastre, con unas 150 personas a bordo. También hay cuatro pequeños palangreros.
En los últimos años han sido seis las embarcaciones con destino al desguace. Dos más han solicitado el expediente para la paralización definitiva de la actividad, pero están a la espera de recibir la documentación correspondiente.
En su mayoría eran barcos ya obsoletos, aunque algunos todavía tienen recorrido. El más significativo quizás fue el pesquero ´Almendros´, que con apenas 10 años de existencia pasó al desguace y ahora se encuentra a la espera de ser colocado como elemento ornamental en algún punto del municipio. Nadie entiende que una embarcación de tales características, y que recibió una subvención del 55% del coste total –en aquella época en torno a 100 millones de pesetas–, recibiera tan solo una década después otra aportación cuantiosa para su desguace. Para estos casos, el armador recibe una compensación que se calcula mediante la aplicación de una fórmula en la que se tienen en cuenta factores como la edad del barco y, sobre todo, el tonelaje (una media de 6.000 euros por tonelada).
Los paros biológicos. La difícil situación se complica cuando, en la recta final del ejercicio 2009, se ha dado a conocer que el dinero disponible para subvencionar los paros biológicos –dos meses al año, salvo el excepcional de 2008 que supuso un mes más en octubre– prácticamente está agotado. De los 45,1 millones que aportaron la Union Europea, el Gobierno central y la Comunidad Autónoma para cubrir las ayudas a la paralización temporal de la flota pesquera andaluza para el período 2007-2013, ya han sido gastados más de 43,2 millones de euros.
Hay que tener en cuenta que en un mes de parada en 2007, sólo la modalidad de arrastre consumió 1,6 millones de euros, que ascendieron a 2,7 millones en 2008 como consecuencia de incluir un mes más, correspondiente a octubre. Aún así, los pescadores de la zona malagueña han pedido a la Junta incluir también octubre este año, medida no secundada por el litoral almeriense y granadino ante la falta de seguridad en las subvenciones. El agotamiento de la partida levanta no poca zozobra y alarma en el sector, que ya ha mostrado su preocupación. "Sin subvenciones no será posible atender las paradas biológicas", afirman.
Además, para diciembre deberán presentar sus planes de pesca, tal y como exige la UE para poder optar a las ayudas, aunque el director general de la comisión europea de pesca, César Deben, ya dejó claro que el objetivo para los próximos años es el de "una pesca sostenible, pero sin subvenciones".
"Es un ejemplo de la mala gestión en las políticas pesqueras comunitarias, diseñadas sin la suficiente previsión y de la que todos pagamos las consecuencias", lamenta el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril, Jesús Caparrós
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