NOELIA M. ESTEBANÉ
En sus orígenes, la playa de La Mamola era escenario de incursiones bereberes y desembarcos de corsarios convirtiéndose en una zona defensiva de la costa granadina. Sin embargo, en la actualidad, la batalla está protagonizada por la arena y el mar, que luchan encarecidamente por ganar territorio al contrincante. Eso sí, aunque la fuerza de las olas estaba ganando la partida, la playa ha encontrado como aliado al Ministerio de Medio Ambiente, que está ejecutando la remodelación del litoral mamoleño.
En este sentido, el proyecto permitirá ampliar la anchura de la playa de treinta a cien metros con arena de las ramblas cercanas y reorganizará los espigones construidos en la década de los ochenta, que pasarán de los ocho existentes a cinco más largos, dejando cinco amplias calas.
Ahora bien, los veraneantes y vecinos de El Pueblecito (pues decir La Mamola trae mala suerte, según los oriundos de la zona) tendrán que esperar hasta el año que viene para poder clavar la sombrilla a una distancia prudencial de la del vecino. Mientras, se conforman con disfrutar del ambiente familiar que se respira en la playa, creado por las personas que se alojan en los numeroso apartamentos y blancas casas de la localidad y los visitantes que acuden desde los cercanos pueblos de La Alpujarra para pasar un día de playa y sol bajo la atenta mirada de la Torre de Cautor. Grupos de jóvenes que juegan a las cartas, niños que se zambullen sin temor entre las olas, pescadores que prueban suerte en los espigones, padres que conversan mientras controlan a la prole y ancianos que recorren el paseo de la playa conforman el público. Al menos, las obras no menoscaban la tranquilidad de los bañistas, pues han sido suspendidas durante el verano.
Pero además de conseguir el moreno deseado y bañarse en La Mamola, el pueblo pone a disposición de los visitantes un amplio y cuidado catálogo de servicio y actividades, como duchas, aseos, kioscos, el circuito de deportes Cruzcampo, mesas de pimpón y multitud de restaurantes donde descansar del sofocante calor refrescados por una cerveza y una buena ración de pescado.
La oferta mejorará sin duda el próximo año, cuando se reforme el paseo marítimo de La Mamola y se amplíen los equipamientos. No obstante, son muchos los visitantes que exigen al Ayuntamiento más limpieza de la playa para conseguir una imagen acorde al desarrollo turístico que experimentará la localidad tras las reformas.