DOMINIQUE BERTHOLET
Gran parte de las conversaciones vecinales que se pueden escuchar durante estos días en las calles de Salobreña tienen un denominador común: las actuaciones de mejora que se realizan en el casco antiguo de la localidad desde que comenzó el verano.
Con sólo un acceso, el mismo para entrar y salir, la parte alta de la villa vive desde el inicio de la temporada estival "un auténtico caos", según afirma Encarna, una vecina de avanzada edad que apenas sale de su casa. "Todo está lleno de zanjas profundas y tengo miedo miedo de caerme", comenta la anciana indignada. "Esto parece Sarajevo".
Los más perjudicados no son sólo las personas mayores. También los comerciantes. Algunos supermercados se han visto obligados a suspender los repartos a domicilio y esto ha provocado una importante caída en sus ventas. Además, a este inconveniente hay que sumar que ir de compras se ha convertido en una odisea para los residentes del casco antiguo, en su mayoría pensionistas.
Negocios afectados. Uno de los comercios más perjudicado por las obras es la floristería ´Los Geráneos´, ubicada en la calle Constitución, una de las principales arterias de acceso a la parte alta de la villa. Esta vía lleva cortada desde finales de junio. El rostro de Carmen, propietaria del negocio, denota preocupación cuando habla del "martirio" que viene sufriendo desde el inicio de las mejoras. "Hay una máquina excavadora casi metida en mi tienda y el ruido y el polvo son insoportables", explica.
La floristería de Carmen lleva 20 años abierta y ahora se plantea cerrarla o cambiarla de sitio porque dice no poder aguantar más esta situación. "Tengo que pagar las letras, el alquiler y las facturas y, si no hay ventas, no hay ingresos". Durante toda una mañana no entra ningún cliente y la empresaria se lamenta de que "tal y como está la calle ahora, los clientes no vienen porque creen que he cerrado o porque no se arriesgan a pasar por aquí debido al peligro que supone".
Comerciantes y vecinos coinciden en que la reforma de las calles es necesaria en la villa, pero no están de acuerdo en que el Ayuntamiento haya escogido el verano para llevarlas a cabo. "Salobreña vive del turismo y quien viene y ve la situación en la que el pueblo se encuentra, se va y no vuelve", expone Javier Pérez, presidente de la Asociación de Hosteleros del municipio y regente del hostal ´Jayma´. "Hay clientes que vienen con una reserva para quedarse una semana y a los dos días se marchan", comenta Pérez. "Lo que no es normal es que alguien venga de vacaciones y que a las 7 de la mañana lo despierte las ruidosas máquinas de los obreros", añade.
La relación de las asociaciones de hosteleros y comerciantes con el Consistorio es "pésima", según asegura el propietario del hostal. "Ni nos respetan, ni nos hacen caso, ni muestran una mínima intención de luchar por el turismo ni por nada", denuncia.
La tensión surgió al comienzo de la temporada estival, cuando ambos colectivos se unieron con el objetivo de paralizar las obras municipales durante el verano, época en la que suelen obtener más ingresos. Solicitaron una reunión con el alcalde, Jesús Avelino (PP), el concejal de Turismo, Miguel Castaño (PSI) y el teniente alcalde de Urbanismo, Manuel Pérez Cobos (PSI). Finalmente el encuentro se llevó a cabo sin la asistencia del regidor. En la mesa, los empresarios solicitaron un paréntesis estival en las actuaciones que les fue denegado con el pretexto de que el Plan E exige unos plazos determinados de ejecución y, por ello, su retraso no era viable.
Aparcamientos. Salobreña mantiene siete calles cortadas. La subida y bajada al casco antiguo sólo puede hacerse por un sitio, estacionar los vehículos es ´misión imposible´ los negocios sólo registran pérdidas y las personas mayores no se atreven a salir de sus casas.
Pérez Cobos, sin embargo, asegura que "todos los ciudadanos están concienciados de que las molestias actuales se convertirán en un gran beneficio cuando acaben". Lo malo es que algunas de las actuaciones van para largo.