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HEMEROTECA » |
JOSÉ LUIS MORENO Policía Nacional y Local, Guardia Civil, Bomberos y Protección Civil. Todos se movilizaron ayer en un dispositivo especial montado en cuestión de minutos a consecuencia de una alerta por un posible coche bomba aparcado junto a la puerta del cuartel del Instituto Armado en Motril.
El hecho ocurrió en la Avenida de Salobreña poco antes de las dos y media de la tarde y conmocionó a los motrileños. Tras los exámenes pertinentes se comprobó que todo había sido una falsa alarma.
El hecho de que el coche, un Toyota negro, estuviera estacionado de forma incorrecta (montado encima de la acera) y en un lugar prohibido hizo a los agentes de la Benemérita realizar una primera inspección del vehículo e identificarlo. Los guardias civiles comprobaron que la matrícula del vehículo no correspondía a un modelo similar al estacionado, sino que era de un utilitario matriculado en Guipúzcoa, cuando el coche sospechoso procedía de Palma de Mallorca.
Los agentes pensaron en un primer momento que podría tratarse de un vehículo robado que podría utilizar ETA para colocar un explosivo tras las últimas detenciones de dirigentes de la banda terrorista.
Todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado montaron en cuestión de minutos un dispositivo que llevó a la unidad Tedax a emplear a un perro especializado para detectar un posible artefacto dentro del vehículo. La calle fue acordonada a unos cuantos metros de distancia y la policía pidió a los vecinos que se metieran en sus casas y cerraran las ventanas, aunque no llegó a desalojar los edificios de la zona.
Los Tedax realizaron en ese momento una inspección más a fondo del vehículo tras pedir a los curiosos que se alejaran y que el perro olfateara el resto de los coches aparcados en la calle. Minutos más tarde, los agentes realizaron una pequeña detonación en el vehículo y comprobaron que en él no había explosivo alguno, según el inspector de la Policía Nacional, Francisco Pérez Polo.
Matrícula. La dueña del coche apareció finalmente y alegó que no encontraba sitio para aparcar, motivo por el que dejó su vehículo estacionado a las dos de la tarde junto al cuartel de la Guardia Civil.
La mujer explicó a la policía que hubo un error en las cifras a la hora de fabricar su matrícula y por ello coincidían con las de otro vehículo de Guipúzcoa. "No es la primera vez que nos pasa eso, ocurre más de lo que podría pensarse", indicó Pérez Polo. Los agentes trasladaron a la conductora hasta la Comisaría donde prestó declaración.
El inspector hizo hincapié en el "dispositivo impecable" que se puso en marcha de forma inminente y aseguró que, aunque "afortunadamente no ha sido nada", si finalmente el coche hubiera contenido una bomba y hubiera habido alguna explosión se habría evitado "cualquier desgracia", motivo por el que el policía pidió a la ciudadanía tranquilidad.
A pesar del susto, Motril recuperó la normalidad a las tres y media de la tarde.
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