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DOMINIQUE BERTHOLET La Consejería de Medio Ambiente hizo oficial ayer la cesión de ocho ejemplares de tortuga boba al Acuario de Almuñécar. El objetivo de la ´adopción´ consiste en llevar a cabo un estudio que pretende evaluar el comportamiento de estas especies en los primeros años de vida y está coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y financiado por la Junta de Andalucía.
El delegado de Medio Ambiente, Francisco Javier Aragón, entregó ayer a los responsables del Acuario sexitano la resolución por la cual se hizo efectiva la entrega de los ocho prototipos de ´Caretta Caretta´, una especie catalogada en peligro de extinción en el Libro Rojo de la Fauna Andaluza, como explicó, y que abunda en la zona mediterránea del litoral andaluz.
El director del Acuario, Óscar Jiménez, aclaró que "concretamente nos han cedido tres ejemplares de tortuga boba de tres años de edad y otros cinco de veinticuatro meses". Todos forman parte de un convenio novedoso, el programa de ´Conservación, restauración y vigilancia de zonas de tortuga boba en el litoral andaluz´, ya que a nivel europeo no hay acuarios que tengan iniciativas científicas de conservación con quelonios de estas edades.
Aunque no todas las tortugas están sueltas, conviven en cautividad junto a tiburones, morenas, águilas marinas, doradas y meros, entre otras variedades marinas del Mediterráneo. "Se están adaptando perfectamente al medio y esperamos, con este proyecto, llegar a conocer cuáles son las condiciones más propicias para su desarrollo y poder así regenerar la especie y poder devolverla al litoral andaluz", comentó Jiménez.
En el acto oficial, que tuvo lugar en una de las aulas del centro y al que además de los técnicos y el delegado asistió el alcalde de Almuñécar, Juan Carlos Benavides (CA), destacaron que la cesión de estos ejemplares complementa otras actuaciones que la Junta de Andalucía está desarrollando para mejorar la conservación de esta especie.
En 2006 se inició una propuesta de restauración de la anidación de la tortuga boba en playas andaluzas con la que se pretende ampliar el área de reproducción de las mismas de forma significativa. En la actualidad, en el Atlántico oriental, desde Sudáfrica hasta Europa, el único núcleo reproductor de este tipo de quelonios se encuentra en una pequeña isla de Cabo Verde (Boavista), donde la alta mortalidad y la caza sistemática de hembras han puesto en peligro su supervivencia.
Tanto la Consejería de Medio Ambiente como los técnicos del Acuario sexitano aseguraron que "trabajaremos hasta lograr que la tortuga boba nidifique de forma permanente en la costa peninsular española, convirtiéndose así en un activo ecológico de primer orden", sobre todo en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, que cuenta con las playas más idóneas.
Tras la presentación oficial de los quelonios Jiménez invitó al delegado de Medio Ambiente a realizar una visita guiada al Acuario, donde las ocho tortugas bobas acapararon el protagonismo del resto de las especies marinas que allí residen, incluidos los más temidos por quienes acuden a conocer el centro: los tiburones.
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