EFE
Desde la cama del hospital Santa Ana de Motril, donde fue ingresado con heridas de consideración en sus extremidades, relató ayer que, aunque este fatal descuido ha estado a punto de costarle la vida, piensa seguir trabajando para cuidar a los animales, con los que nunca había sufrido una situación similar.
Requena, de 45 años y que lleva diez meses trabajando en Peña Escrita, explicó que todo ocurrió “muy rápido”, después de que no cerrara bien la trampilla de una de las compuertas de acceso al lugar donde pasan la noche los leones.
“Uno de ellos entró en el pasillo donde estaba, se quedó mirándome fijamente y, unos segundos después, se abalanzó sobre mí”, relató con cierta tranquilidad. Tras el ataque, el cuidador trató de mantener la calma y durante unos segundos, “que fueron interminables”, golpeó varias veces al animal para tratar de quitárselo de encima. “Todavía no sé cómo salí de allí”, señaló Requena, quien acto seguido consiguió encerrar al león y notó que sangraba mucho por una pierna, por lo que optó por hacerse un torniquete.
“Avisé entonces al alcalde, Juan Carlos Benavides, y le conté lo que había ocurrido. Me dijo que estuviera tranquilo, que ya iba una ambulancia a recogerme. De todas formas, conduje algo más de dos kilómetros hasta que paré”, explicó el trabajador.
Requena, que está muy agradecido a Benavides, médico de profesión, por las indicaciones que le dio para cortar la hemorragia, declaró que el parque “cumple todas las medidas de seguridad”. Sin embargo, el concejal de IU, Fermín Tejero, denunció el empleo de peones agrícolas como Joaquín para “trabajos peligrosos” como la alimentación y cuidado de los animales, así como el mantenimiento y la vigilancia de las jaulas, comederos o vallas.