A. GARRIDO
Disfrutar de las playas granadinas resulta más fácil este verano, no sólo porque cuentan con el mayor número de galardones de calidad de su historia, sino porque ha descendido notablemente la presencia de unos invertebrados muy molestos para los bañistas. Así, las medusas, cuya aparición hace imaginar a más de uno la banda sonora de ´Tiburón´, han preferido veranear este año en el Levante español. De hecho, Protección Civil ha atendido en lo que va de temporada a menos de la mitad de las personas que el año pasado solicitaron asistencia médica por una picadura de estos gelatinosos animales.
Según ha podido saber La Opinión, en lo que va de verano en Almuñécar, Protección Civil realizó algo más de 1.500 curas por picadura de medusas, una cifra que en el caso de Motril se reduce hasta las 900 y que en el de Salobreña alcanza las 500, lo que suma un total de 3.000. Hasta la segunda semana de agosto del año pasado los cuerpos de voluntarios de los tres municipios habían untado pomadas con corticoides a más de 7.000 personas, una cifra que también era bastante inferior a la registrada en 2007 o en 2006.
El jefe de la Agrupación de Protección Civil de Motril, Antonio Jerónimo, explicó que la menor presencia de medusas no sólo se debe a que ha llovido más y, por tanto, el agua está menos salada que otros años, sino a las mareas, en mayor medida.
Jerónimo argumentó que "las corrientes hacen que las medusas se desplacen más de un lugar a otro, así como que permanezcan más frecuentemente en el interior del mar, en lugar de en la zona de baño".
Las de Motril son de las playas de la provincia con más suerte en este sentido "por la existencia de muchas corrientes que impiden ese estancamiento de medusas", señaló el jefe de Protección Civil.
No sucede lo mismo en Almuñécar, donde al descenso de las mareas se une la gran cantidad de calas existentes, lo que provoca una mayor concentración de estos invertebrados, así como "que permanezcan más cerca de la zona de baño, por eso allí han tenido que atender a más personas con picaduras", agregó Jerónimo.
La temperatura. La presencia de estos invertebrados se hizo más notable desde hace unas semanas, coincidiendo con la subida de los termómetros, principalmente por el aire de Levante y los vientos del Norte de África, que provocan el incremento de la temperatura del agua, y por ende, generan las condiciones propicias para que haya una rápida y masiva reproducción de estos invertebrados.
Aún quedan tres semanas para que finalice la temporada alta de verano, por lo que " no se sabe lo qué puede pasar", aunque todo apunta a que esta época estival continuará con su tónica tranquila en cuanto a la presencia de medusas, precisó el jefe de Protección Civil, quien detalló que "sólo en Motril, entre todos los puestos, se atendieron la temporada pasada más de 5.000 curas por picaduras".